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  • CRÍTICAS AL ECOMOG: CARENCIAS Y PROPUESTAS

    La paz y la seguridad nacionales no pueden separarse de la paz y la seguridad regionales. La seguridad, como el derecho y el orden, debe desarrollarse en el seno de un país que desea proporcionar los mismos elementos a su vecindad. Se trata, indiscutiblemente, de un desafío principal y esencial dado el alcance del colapso estatal en la región de África occidental. Sin embargo, es un desafío que compete también a la comunidad internacional en su conjunto. Animar a estados no democráticos y débiles de la zona a ayudar a otros en las mismas condiciones sin el compromiso de la comunidad internacional, puede tener consecuencias imprevistas con el tiempo.
    En este trozo, propongo analizar cuáles son los aspectos que necesitan mejoras y formulo una propuesta al respecto.
    El ECOMOG fue objeto de vivas críticas en el momento de su creación para supervisar la guerra liberiana. Estas críticas son de dos órdenes esenciales : la legalidad de la decisión del Comité Permanente y la acción misma de esta fuerza.
    La primera crítica fue obra de los estados miembros de la CEDEAO que no formaban parte del Comité Permanente en 1990 , y que estimaban que había desvío de procedimiento. En efecto, Senegal y Burkina Faso reprochaban al Comité haber sobrepasado sus poderes, limitados a una mediación entre las partes en el conflicto liberiano. Para estos dos estados, sólo la conferencia de jefes de estado y de gobierno, órgano supremo y de decisión de la comunidad, tiene poder para tomar medidas.
    La segunda crítica fue formulada por el NPFL de C.Taylor en el caso de la primera guerra liberiana que veía el desembarco de los “cascos blancos” como un obstáculo insuperable en la toma de la capital liberiana y en el establecimiento de un control total sobre Liberia. Concretamente, consistía en acusar al ECOMOG de ser una fuerza partidista en búsqueda de una hegemonía nigeriana, cuya hostilidad hacia los rebeldes NPFL sería manifiesta, así como al igual que la relación amistosa que uniría a los presidentes Babanguida y Doe. Esta crítica, de la que se hizo eco la prensa internacional, se funda en el apoyo que el ECOMOG pareció suministrar a los movimientos opuestos al NPFL, y sobre las ofensivas de esta fuerza en el Taylorland.
    Efectivamente, se nota que el ECOMOG es una fuerza mayoritariamente nigeriana. En marzo de 1991, cuatro mil de los siete mil contingentes del ECOMOG eran nigerianos. Y, en julio de 1993, como consecuencia de las ofensivas emprendidas, el efectivo fue aumentado a seis mil hombres de los que dos tercios eran nigerianos.
    Sin embargo, es pertinente hacer dos objeciones. Primero, no hay otro estado de la región que esté preparado para desplegar la logística y el número suficiente de contingentes si disminuyeran las fuerzas nigerianas. Senegal había sido solicitado después de las críticas por el NPFL de Charles Taylor que exigía una paridad entre francófonos y anglófonos en el seno del ECOMOG. En cuanto conocemos que sus apoyos en África occidental eran esencialmente francófonos (Costa de Marfil y Burkina Faso) debemos interrogarnos sobre estas intenciones. Los demás estados como Benín y Togo, son mucho más reducidos y están menos equipados militarmente para reemplazar adecuadamente a las tropas nigerianas. Frente a tales circunstancias, si disminuye el compromiso de Nigeria con el ECOMOG, la estructura entera se derrumba.
    También, resulta incómodo reprochar al ECOMOG, llevar ofensivas contra el NPFL. Es difícil prohibir a una fuerza militar que tiene armas a su disposición usarlas en caso de ataque; esto supondría negar el principio de legítima defensa. El NPFL fue el que empezó las hostilidades primero hacia las fuerzas interafricanas en agosto de 1990, y luego con la operación Octopus en octubre de 1992.
    Pero, sin falta de argumentos convincentes, hay un hecho que se le puede reprochar al ECOMOG : haber favorecido el desarrollo y las maniobras de algunos movimientos y haber utilizado, a veces, al AFL (Fuerzas Armadas de Liberia) como una fuerza aliada. Esto perjudica su carácter de fuerza neutra y disminuye la credibilidad de su función principal: interponerse entre las partes para evitar los enfrentamientos.
    En fin, se reprocha a la fuerza interafricana ECOMOG, el haber participado en los saqueos y en la reaparición del tráfico de drogas. Es probable que estos comportamientos sólo sean un hecho aislado que echar a cuentas de los cascos blancos ignorantes de su misión, lo que no es algo nuevo en la práctica de operaciones de mantenimiento de la paz; las fuerzas de la ONU conocieron comportamientos parecidos en Somalia. Sin embargo, se desea que la CEDEAO asuma la disciplina de sus tropas para que cualquier abuso sea sancionado; lo cual aseguraría la credibilidad de sus operaciones.

    1– Regionalización de la seguridad
    Entre las condiciones que hicieron posible la puesta en marcha del ECOMOG, el factor de la proximidad desempeñó un papel motor. Pero, este es un criterio de doble filo. Puede provocar alguna susceptibilidad entre el estado en crisis y sus vecinos, quienes podrían tener intereses propios y no ser objetivos. Es el caso de Burundi y Rwanda (aunque no forman parte de los estados de África occidental, el ejemplo resulta pertinente), donde los grupos étnicos son idénticos. Los Hutu que forman el Gobierno en Rwanda, frente a una rebelión Tutsi, temerían la participación de un Burundi de poder Tutsi con una fuerza internacional, supuestamente neutra. En Liberia, el mismo problema se planteó con los Mandingues de origen guineano. Se temió una parcialidad guineana al lado del régimen Doe en el que participa la población Mandingue.
    Esta necesidad de regionalizar la resolución de los conflictos consiste en una descentralización de las responsabilidades de la ONU en el escenario internacional. Apareció con la Agenda para la Paz (1995) del antiguo secretario general de la ONU, Butros Butros Ghali. Después de un balance del desarrollo de las operaciones de mantenimiento de la paz, el secretario general hizo una advertencia sobre las dificultades existentes para poner en acción las resoluciones del Consejo de Seguridad; la ONU no tiene un Ejército regular que pueda enviar tropas cada vez que se necesiten, sino que está condicionado a la voluntad de los estados de contribuir a la aplicación de las resoluciones. Ahora bien, los estados no siempre están dispuestos a enviar hombres al corazón de la violencia; así, la organización mundial se encuentra paralizada. Además, la composición del Consejo de Seguridad y el derecho de veto hacen que estas operaciones no puedan intervenir más que en zonas escogidas. Francia, por ejemplo, que es miembro permanente del Consejo de Seguridad y que dispone de un derecho de veto, no aceptaría con agrado una operación de mantenimiento de la paz en Córcega, ni el Reino Unido en Irlanda del Norte.
    Para asegurar una mejor eficacia a las resoluciones del Consejo de Seguridad, las operaciones de mantenimiento de la paz se han ido regionalizando. En cada región o subregión, una o más organizaciones locales con estructuras militares integradas, podrán ser movilizadas cada vez que una operación de mantenimiento de la paz tenga que operar en la zona. Con el ECOMOG tenemos un esbozo de esta colaboración. En efecto, por primera vez la ONU efectúa una misión de mantenimiento de la paz en colaboración con otra organización.
    Ya en enero de 1991, el presidente del Consejo de Seguridad llamó a los beligerantes para que respetasen del cese el fuego, exigido por los acuerdos que apadrinó la CEDEAO. En noviembre de 1992, el Consejo de Seguridad adopta la resolución 788 que prohíbe el abastecimiento de armas a Liberia, salvo en provecho del ECOMOG. Asimismo, se nombró a un representante especial (Trevor Livingstone Gordon-Somers) para Liberia. En julio de 1993 la ONU decidió a intervenir activamente. En los acuerdos de Cotonú, acepta enviar observadores para vigilar el respeto del alto el fuego y se crea un comité conjunto en el que se encuentran las dos partes, el ECOMOG y la MONUL.
    La resolución 866 que crea esta misión de observación de Naciones Unidas en Liberia, define la misión de los observadores : supervisar los acuerdos de paz cuya aplicación debe asegurar el ECOMOG, vigilar y averiguar la aplicación del embargo y el desarrollo de las elecciones. En abril de 1994, la misión se despliega y el Consejo de Seguridad prorroga su mandato de forma reiterada. Pero la continuación de las hostilidades perturbaba tanto su acción como la del ECOMOG, y preveían una retirada ya a finales de 1995, en caso de que las partes no respetasen sus compromisos.
    Pese al fracaso, esta experiencia constituye un punto de partida.

    2– El control de armas
    Para prevenir los conflictos y asegurar eficazmente la seguridad de las poblaciones, el mecanismo de la CEDEAO prevé la lucha contra la proliferación y el tráfico ilícito de armas ligeras. Se estima en más de ocho millones la cantidad de armas que escapan al control de los poderes públicos de África del oeste. La mayor parte de estas armas suministran a los conflictos de la región y alimentan la criminalidad en las grandes ciudades.
    La moratoria sobre la importación, exportación y fabricación de armas ligeras que declararon los jefes de Estado y de Gobierno el 31 de octubre de 1998 para un periodo de tres años renovables, constituye el punto de arranque de la cruzada regional emprendida contra la proliferación y el tráfico ilícito de armas ligeras. Con la asistencia del PCASED (Programa de Coordinación y Asistencia para la Seguridad y el Desarrollo), la secretaría está poniendo en marcha los nueve dominios de actividad prioritaria, adoptados el 27 de marzo de 1999 por ministros de Asuntos Exteriores.
    En estos dominios de actividades prioritarias, figura la creación por cada estado miembro de una comisión nacional de lucha contra la proliferación y el tráfico ilícito de armas ligeras, y el objetivo de compatibilizar las diferentes legislaciones en materia de armas. Ahora bien, hasta ahora sólo algunos estados crearon sus comisiones nacionales; los demás todavía no disponen de la estructura apropiada que les permitiría hacerlo.
    Para intentar armonizar las legislaciones sobre las armas, los servicios de la secretaría apelaron reiteradamente a los estados miembros para que les informaran sobre los textos en vigor en cada uno de ellos. La tardanza de la mayoría de los estados miembros no permitió avanzar en el intento de compatibilizar los diferentes cuerpos legislativos en la materia.
    En lo referente a la destrucción de armas, el Gobierno de Níger inició una ceremonia denominada “la llama de la paz”. Esta ceremonia de destrucción de armas por incineración que tuvo lugar en Agadez el 25 de septiembre de 2000, fue el corolarios de un largo proceso de negociaciones entre todos los frentes que entraron en rebelión, y el poder central. Cabe recordar que la República de Níger conoció cuatro años de rebelión armada y que fueron necesarios tres acuerdos de paz entre el Gobierno y la antigua resistencia armada para conseguir definitivamente en Níger. El código de conducta para la puesta en marcha de la moratoria de la CEDEAO prevé que los estados miembros procedan a la destrucción de todas las armas, municiones y piezas de cambio.

    3– Revitalizar la cultura africana
    Algo claro en todos estos intentos de gestión de conflictos es que no se puede imaginar una fuerza de intervención en África occidental cuyo mandato sea una imitación del modelo de la ONU, demasiado impregnado de la cultura occidental. Es necesario incluir el factor cultural en la definición de este mandato africano. Bajo esta óptica, frente a la resolución de conflictos en África occidental, se tiende más a reconciliar y restablecer la cohesión social, que a castigar y “sancionar”, en el sentido del derecho internacional. El mandato del ECOMOG, pienso, tiene que reflejar esta realidad africana. El ECOMOG debería, con prioridad, preocuparse del restablecimiento del tejido social desgarrado por el conflicto. Para esto, la Comunidad Económica de Estados del África Occidental debería introducir en él una división civil que sabrá apoyar adecuadamente a los militares. Esta división es esencial porque la fuerza “bruta” del militar no es la mejor solución en una sociedad donde lo militar sigue asustando a las poblaciones. Es importante saber conciliar a los civiles con los miembros del Ejército en la reconstrucción de la sociedad. Esta propuesta justifica la solidaridad africana y la fraternidad, y hace que pierda protagonismo cualquier principio más general y que habla menos de humanidad.
    Este tipo de mandato tendría como primer interés, permitir la reconstrucción de la sociedad ensangrentada y el restablecimiento de las condiciones normales de vida ; de modo que las poblaciones puedan desarrollar su vida cotidiana sin temor. Esta forma de proceder también reconciliaría al militar con aquella población a la que oprimió: la población que vea al Ejército participar en una obra social que repercute directamente sobre su bienestar, se convencerá de que los tiempos han cambiado y que ahora los hombres con armas son una protección contra la miseria , la guerra y las catástrofes naturales. En fin, tal mandato asegura un desarrollo económico compartido en África. Los más sanos vuelan para socorrer a los enfermos; de modo que la evolución y el desarrollo no sea sólo un asunto de África occidental, sino de África entera para el bienestar del africano.

    4- Más atención a los niños
    Por otra parte, todos los conflictos mencionados ocasionaron millones de niños muertos, y muchos de ellos fueron reclutados forzosamente por bandas armadas, privándoles de educación y bienestar. Estos conflictos impidieron a decenas de miles de niños recibir los servicios mínimo necesarios para su salud, o simplemente para su inserción social. Numerosos niños de la guerra en la región oeste africana fueron privados de sus derechos. Los niños y adolescentes que más tarde deberían formar la elite encargada de la construcción del país, viven una niñez de mutilación, terror y muerte. ¿Qué será de ellos mañana? La respuesta es muy sencilla: unos señores de la guerra temibles, dedicados a la guerra, la masacre, el terror y al pillaje, si no hay ningún programa político para ellos.
    Como decía más arriba, se ha puesto mucho énfasis en cómo hacer que el sistema internacional tenga suficientes mecanismos para no desembocar en un conflicto bélico pero, de alguna manera, se está olvidando la naturaleza humana; es decir, un plan de paz que no tenga en cuenta la reeducación misma de la persona humana, no servirá para nada.
    Naturalmente, es necesario asegurar la formación de los militares en los derechos de la infancia antes, durante y después de los conflictos para familiarizarlos con la convención de Naciones Unidas sobre los derechos del niño y a la carta de la Unión Africana sobre los derechos y el bienestar de los niños. Es imprescindible que el personal militar conozca cómo prevenir las consecuencias más graves de la guerra sobre los niños, a través de acciones concretas. Por eso, el secretario ejecutivo organizó con la ONG Save the Children un taller de formación de los militares en Zambakro ( República de Costa de Marfil) en junio de 2000.
    Por otra parte, para garantizar el respeto de sus derechos y asegurar la protección de niños, el Gobierno Canadiense, después de la conferencia de ministros de los Estados miembros de la CEDEAO, celebrada en Accra los días 27 y 28 de abril de 2000, organizó una conferencia internacional en Winnipeg, los días 16 y 17 de septiembre de 2000. Esta conferencia suscribió un programa internacional a favor de niños afectados por la guerra. El programa comporta los puntos destinados a orientar acciones y prioridades para intervenciones inmediatas y a largo plazo:
    a- Llamamiento al liderazgo para asumir responsabilidades que garanticen la protección de los niños
    b- Satisfacción de las obligaciones, precisamente la firma, ratificación, y puesta en vigor de todas las convenciones relativas a la protección de niños en situación de conflicto armado
    c- Aumento de la responsabilidad y fin de la impunidad con la firma, ratificación y puesta en marcha del estatuto de la Corte Penal Internacional
    d- Fin de la esclavitud de niños y acciones para impedir los crímenes, mutilaciones, torturas, reclutamientos forzosos, violación, explotación, rapto o secuestro, y todas las demás violaciones graves de libertades y derechos fundamentales de la persona, que sufren los niños antes, durante, y después de los conflictos
    e- Liberación de niños reclutados por la fuerza, pero también desarme, desmovilización y reinserción social de los mismos
    f- Garantía de acceso a niños afectados por la guerra
    g- Acentuar la prevención de conflictos
    h- Agotamiento de las fuentes de armas
    i- Promoción de la sanidad, el bienestar y la educación de niños
    j- Acción concertada a largo plazo por la coordinación de los esfuerzos apoyados, constantes
    y eficaces de la Comunidad internacional
    k- Participación de los jóvenes en los procesos de paz, y en la elaboración de políticas y programas que tienen como objetivo garantizar su readaptación, reinserción y educación.
    Mi deseo es que los estados miembros y las instituciones de la CEDEAO tengan en cuenta los diferentes puntos arriba enunciados, para orientar sus acciones a favor del bienestar de la población y, sobre todo, de los niños de la región oeste africana y, en particular, de los afectados por la guerra.

    5 - Necesidad de atender al factor humano
    De acuerdo con David Held en su libro La democracia y el orden global(1), siete baterías de derechos son necesarias para que las personas puedan participar con igual libertad en la regulación de sus propias asociaciones y, de este modo, conseguir la confianza necesaria para su bienestar (derechos de la salud, sociales, culturales, cívicos, económicos, pacíficos y políticos). Los derechos políticos primarios deben ser sólidos en toda comunidad política. Sólo se puede proteger el principio de la autonomía que cada persona tiene por igual, si todos los ciudadanos disfrutan de una estructura común de acción política en cada una de las esferas de poder. Las reformas internas se presentarían gradualmente por medio de la educación, y no repentinamente mediante la violencia. Sólo de la primera fórmula se puede esperar el progreso, ya que la paz con justicia requiere una organización con muchas de las cualidades de un gobierno, así como la justicia interna requiere un gobierno cada vez más fuerte y activo.
    La dimensión más social relacionada con el restablecimiento de la confianza en el ciudadano oeste africano, ausente en los mecanismos de seguridad en África occidental, requeriría un trabajo complejo dirigido a reorientar las mentes, especialmente las de aquellos que más influencia tienen en la sociedad. La política preventiva del futuro estará aliada, como nos recuerda Lasswell(2) , a la medicina, la psicopatología, la psicología fisiológica y otras disciplinas relacionadas con éstas. Por lo tanto, educar a los hombres para convertirles en pacíficos sería parte de la solución : el fomento de la comprensión, la tolerancia mutua, el fomento de la humildad y la eliminación de la arrogancia mediante programas políticos adecuados. Todo ello requiere un gobierno fuerte con una larga tradición democrática; un gobierno activo que elabore programas políticos sólidos.
    Una Constitución que promueva la mayor libertad humana posible, según leyes que garantizan que la libertad de cada uno puede coexistir con la libertad de todos los demás es, desde todo punto de vista, una idea necesaria que debe ser la base no sólo del primer proyecto de una norma suprema, sino también de todas las leyes posteriores. En principio, con el tiempo, las personas puede llegar a ser autónomas, si reconocen su dependencia mutua y el interés en el principio de la autonomía que todas tienen en común.
    Al contrario que la disuasión que descansa sobre la interacción estratégica entre estados y el equilibrio de poder, la llave del restablecimiento de la confianza se sitúa en estructuras normativas e institucionales fiables. El ámbito de trabajo adecuado para países débiles como Costa de Marfil, Sierra Leona y Liberia, entre otros, consiste en una aproximación exhaustiva a la seguridad regional, poniendo el énfasis sobre la transparencia, los mecanismos para reforzar la confianza y el compromiso cooperativo de sus vecinos. El desafío no reside, por consiguiente, en la defensa colectiva, sino en una paz y seguridad cooperativa. Hacia este horizonte deberían dirigirse los esfuerzos para reforzar las capacidades del ECOMOG en África occidental.
    Creo que el ECOMOG, como mecanismo de resolución de conflictos en África occidental, debe tener presente a la hora de formular sus planes estratégicos para la integración regional en África occidental, que no puede haber desarrollo sin paz pero tampoco hay paz sin justicia, y no hay justicia sin derechos humanos. La verdadera paz se obtiene, simplemente, al dar rienda suelta a las proteicas aspiraciones de los hombres y de los pueblos.
    Hace bastantes décadas que un famoso filósofo del derecho, Georgio del Vecchio(3) , escribió un libro sobre el fenómeno de la guerra y la idea de la paz. Él estudiaba y consideraba la paz como una idea regulativa de la razón; y la guerra, como un fenómeno que acompaña indefectiblemente a la realidad histórica del hombre. La conclusión de su estudio es que es preciso justificar la paz dándole un fundamento jurídico. En esto, cuando el derecho humano está todavía por cumplir o reivindicar, la guerra en que se combate para ello es guerra por la paz. La paradoja de las palabras sintetiza la dialéctica y, si se quiere, la ironía de la Historia.
    Abogando por esta reflexión, creo que unos planes políticos de paz, formulados por un gobierno democrático, fuerte y activo pueden conseguir la estabilidad del orden; aquel orden resultante de la tranquilidad que aporta a todas las cosas concederles el lugar que les corresponde en una sociedad de derecho. Es pues, una cuestión de ajuste, de tolerancia; en una palabra, de justicia.

    Notas: (1): HELD. David, La democracia y el orden global, del Estado moderno al gobierno cosmopolita,
    Barcelona y Buenos Aires, Ediciones Piadós Ibérica, 1997, p. 233.
    (2): Lasswell, Psychopathology and Politics [Psicopatología y política], pp. 198 y 202.
    (3): VECCHIO Georgio del : El fenómeno de la guerra y la idea de la paz. Ed. esp. M. Castaño.
    Madrid, Reus, 1912, pp. 122 y 123.

  • El ECOMOG: ¿INTERVENCIÓN O INTERPOSICIÓN?

    Las fuerzas de interposición se asemejan a fuerzas de mantenimiento de la paz. Tres criterios permiten identificarlas: verificación y prolongación del alto el fuego por la interposición entre las partes en conflicto, impidiendo que los combates vuelvan a estallar; neutralidad e imparcialidad de la fuerza; el no uso de las armas, salvo en caso de legítima defensa. A tenor de esta explicación, la pregunta es: ¿ha sido el ECOMOG una fuerza de interposición en los casos de conflicto que lo necesitaron?
    Varios criterios sirven para contestar:
    - Respeto del alto el fuego. Según la decisión que tomó el Comité Permanente de Mediación de la CEDEAO en Banjul los 6 y 7 de agosto de 1990, la CEDEAO pronuncia el alto el fuego entre beligerantes y crea el ECOMOG. La idea fue parar los combates por la mediación de una fuerza encargada de controlar el respeto del alto el fuego, mantener la paz y restablecer el orden público. En otras palabras, el ECOMOG que se identifica con una fuerza de interposición, se encarga de supervisar el cumplimiento de la entrega de armas entre el Ejército del Gobierno (Armed Forces of Liberia) y la rebelión de Charles Taylor (NPFL). Cabe señalar que el carácter clásico de las misiones de interposición está empleado por las políticas, en razón de las disposiciones del protocolo de asistencia mutua del 29 de mayo de 1981. Sin embargo pese a las buenas intenciones de la CEDEAO, el alto el fuego no existía sobre el terreno cuando se creó el ECOMOG y cuando llegó a los lugares del drama; al contrario, los combates persistían y se intensificaban. Fue entonces muy difícil, incluso imposible, para el ECOMOG supervisar el alto el fuego en semejante contexto. Al contrario que en Liberia, en el caso sierraleonés, los esfuerzos del ECOMOG para el respeto del alto el fuego tuvieron más éxito. El alto el fuego unilateral, anunciado por Foday Sankoh el 17 de marzo de 1996, fue un paso decisivo hacia un acuerdo de paz que fue roto, pero la interposición firme del ECOMOG y la estrategia que utilizó, instalando cuarteles generales blindados en las zonas de diamantes ilícitos como la de Titanio de Sierra Rutile, permitió restaurar el Gobierno de Ahmad Tejan Kabbah lo antes posible. Este éxito del ECOMOG en Sierra Leona no se repitió en Guinea-Bissau. El ECOMOG desembarcó en Bissau el 5 de febrero de 1999, con la misión de mantener un alto el fuego que, en realidad, no existía porque el presidente Vieira y el general Ansumané Mané consiguieron, con dificultades, firmarlo el 3 de febrero de 1999 mientras seguían los combates. El número reducido de los efectivos del ECOMOG (600 contingentes desplegados sobre un total de 1450) y las dificultades materiales y financieras que tenía esta fuerza, le impidieron defender al presidente Vieira, destituido tres meses más tarde (el 7 de mayo de 1999).
    En cuanto al caso de Costa de Marfil, el ECOMOG se unió a las fuerzas francesas de la operación Lincorne para permitir el respeto del alto el fuego y permitir la declaración de fin de guerra el pasado 4 de julio. En este último caso, también se puede hablar de éxito pero persisten las dificultades habituales de la fuerza.
    -Neutralidad e imparcialidad de la fuerza. El ECOMOG no aparece realmente como un grupo neutral e imparcial en Liberia. Desde el principio, está influenciado por la estrategia de Nigeria que quería a todo costa impedir la victoria del NPFL de Charles Taylor. Además con la división del NPFL en el verano del año 1990 y la creación por Prince Johnson(1) de la Independant National Patriotic Front of Liberia (INPFL), el ECOMOG se alió a esta última facción que le facilitó el desembarco y el acceso a Monrovia. Después de la emboscada, la captura y la ejecución de Samuel Doe por los hombres de Prince Johnson, el INPFL acepta el alto el fuego que le impuso el ECOMOG y queda estancado en Caldwell, en las afueras de la capital. A continuación, durante la batalla de Monrovia, en otoño del año 1992, el INPFL y el ECOMOG no vacilan en colaborar contra el NPFL que lanza la operación Octopus para conquistar la ciudad. Por el contrario, en Sierra Leona, el ECOMOG supo interponerse siendo neutral e imparcial. No se puso a favor de ninguno de los bandos, sino que desarrolló su misión de restauración del Gobierno de Ahmed Tejan Kabbah con total imparcialidad.
    En cuanto al caso de Guinea-Bissau, la breve estancia del ECOMOG no le permitió reaccionar como era debido; desde el acuerdo de paz de febrero de 1999 hasta mayo del mismo año, cuando se produjo el segundo golpe de fuerza al Gobierno de Vieira. En este caso, se puede hablar de pasividad del ECOMOG en cuanto a su misión debido a las dificultades que tenía. Sin embargo, el caso de Costa de Marfil destaca la imparcialidad del ECOMOG. Los contingentes supervisan desde enero de 2003, los acuerdos de Linas Marcoussi; incluso permitieron cierta tranquilidad en las zonas más revueltas, fronterizas con Liberia.
    - No recurrir a las armas. Durante sus diferentes misiones en Liberia desde 1990, el ECOMOG no vaciló en hacer uso de la fuerza fuera de la legítima defensa. Ahora bien, una fuerza clásica de interposición o de mantenimiento de la paz no tiene derecho a disparar más que en tres condiciones: cuando la vida de sus soldados está en peligro; para proteger al personal civil, los empleados, los bienes de equipamiento de la fuerza, y para defender o asegurar su libertad de circulación y de comunicación. Pero, en los demás casos de conflicto en Sierra Leona, Guinea-Bissau y Costa de Marfil, el ECOMOG respetó bastante bien el principio de no recurrir al uso de las armas. Los fallos del ECOMOG, sobre todo, son pertinentes en Liberia.
    Frente a estos criterios, el ECOMOG no responde totalmente a partir de los hechos, a una fuerza de interposición. ¿Se asemeja más a una fuerza de intervención? Para responder se tienen que examinar diferentes criterios: el consentimiento del estado, la situación humanitaria y el uso de la fuerza. En el primer punto, cabe señalar que en algunos casos (muy) precisos, una fuerza de intervención puede desplegarse sin el consentimiento del estado que la acoge; cuando el conflicto interno amenaza a la seguridad regional, cuando hay carencia, fallo o derrumbamiento del estado o cuando la violencia alcanza de forma masiva a la población.
    En Liberia, el Comité Permanente de Mediación consideró que el país se encontraba en un estado de anarquía y derrumbamiento total del orden público. Hacía falta un gobierno de transición. Además, durante la reunión del Comité Permanente de Mediación, los días 6 y 7 de agosto de 1990, que decidió el envío del ECOMOG a Liberia, éste no estuvo representado(2) . Lo mismo ocurrió en la reunión de jefes de Estado del 4 de junio de 2003. Asimismo, la intervención del ECOMOG se hizo en perfecta legalidad considerando la degradación en aspectos humanitarios que ocasionó la guerra civil. Las importantes pérdidas humanas, el número de refugiados y personas desplazadas, la caída y el fallo del estado, y las extorsiones cometidas por las partes en conflicto, llevan al ECOMOG a actuar como una fuerza de intervención militar y humanitaria en Liberia, agosto de 1990).
    En realidad, el ECOMOG no interviene para «mantener» la paz que no existía desde hacía unos meses, sino para « restablecerla » y facilitar la asistencia humanitaria después de haber liberado los principales aeropuertos del país. En estas peculiares condiciones, se puede considerar, en teoría, que no hay ingerencia en los asuntos internos del estado liberiano fallido, sino «asistencia de urgencia a poblaciones en peligro» (3). Además, es necesario que el comportamiento de la fuerza sea irreprochable y que no se dedique a pillajes, extorsiones o violaciones de derechos humanos, como se pudo notar en algunos momentos en este país.
    En Sierra Leona, Guinea-Bissau y Costa de Marfil, el consentimiento fue necesario para el despliegue del ECOMOG. Hubo algunas vacilaciones, sobre todo en el caso de Costa de Marfil, pero el despliegue se llevó a cabo. Por su parte, el caso de Guinea-Bissau no puso en peligro a todos los países de la región pero también fue mortífero. Al contrario, los conflictos de Sierra Leona y Costa de Marfil, ponían totalmente en peligro la paz y seguridad regionales. Por lo tanto, en estos casos la intervención se hizo respetando las condiciones legales. Sin embargo, con respecto al conflicto liberiano, hace falta admitir que existen carencias y fallos en el ECOMOG que suele carecer de medios financieros y logísticos para preparar, formar, entrenar, equipar y desplegar a sus soldados como procede.

    Notas: (1): Prince Johnson es un antiguo capitán del Ejército liberiano, antes aliado al general Kiwonpka, que intenta un golpe de estado contra Samuel Doe en 1985.
    (2): Horoya, nº 3517, 11 de agosto de 1990, p.14.
    (3): Bangoura Dominique : « Afrique : quelle force d’intervention ?» en Le Monde, 4 de febrero
    de 1993.Para la ingerencia humanitaria, leer « L’Afrique face à ses conflits » en África
    contemporánea, nº 180, octubre-diciembre de 1996, p.212 y « Les conflits en Afrique » en
    Grip, Ed. Complexe, Bruselas, 1997, p. 196-197.

  • LA PIRATERÍA EN AMÉRICA

    La distinción entre piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros ha resultado confusa y lo sigue siendo en nuestra época. Desde el punto de vista etimológico, la palabra “pirata” procede de la griega peirates, que permitía calificar a los espumadores o aventureros que intentaban suerte en el mar. Esta misma palabra significa también “ladrón que anda robando por el mar” según lo apuntala la definición del diccionario de la lengua española de la Real Academia. En cuanto a la palabra “corsario” procede del latín “cursus” o “carrera” aludiendo a la carrera por el mar, y designa el que manda una embarcación armada en Corso con patente de su gobierno. En ello, se puede deducir que dicha actividad de piratería se suele practicar solo por el mar y no fuera del mismo. Por otra parte, resulta mucho más confuso el intento de definición de las palabras bucaneros y filibusteros. Bucanero hace referencia al “pirata que en los siglos XVII y XVII se entregaba al saqueo de las posesiones españolas de ultramar”, mientras filibustero es calificado como “nombre de ciertos piratas que por el siglo XVII infestaron el mar de las antillas”. Los significados se han cambiado porque el bucanero era antillano, cuando el filibustero operaba tanto en el océano atlántico como en el pacífico.
    Las definiciones de estas prácticas no son muy claras. Por ello al fin y al cabo la confusión en definirlas es prueba de su similitud. El problema no procede de la lengua española. También en Francés, escritores como Jaeger señaló que: “corsaire, pirate et filibustier son très tôt devenus synonymes de voleur, ravisseur, cupide, filou, voire plagiaire”(1) . Armel Wismes apuntala que pirata “signifie celui qui essaye, qui entreprend”(2) pero que ha ido cambiando de forma a lo largo de la historia. La mejor representación fue la del “forban” o “fuera de ley”, que sirvió como calificativos específicos de los piratas en los siglos XVIII y XIX. Dichos piratas navegaban con bandera negra.
    Tratando de aclarar el tema, se puede afirmar que pirata era el que robaba por cuenta propia en el mar o en zonas costeras. Jaeger entre lo define como “un prédateur qui vit de rapine maritime en s’appropiant le bien d’autrui, quel qu’il sois, agissant en toute indépendanse et poussé par la gliserie de l’aventure”(3) . Para otro escritor como Azcárraga, piratería era “aquella expedición armada o empresa por mar con un fin lucrativo y sin tener la autorización del Estado”(4) . El pirata actuaba en un desorden sin precedente poniendo en peligro la seguridad del comercio en general y no solo la de un país aislado o de un buque en particular. Por tanto, el pirata desestabiliza el comercio marítimo ya que su propensión materialista le lleva a actuar de forma desordenada, sin fe ni ley, con una bandeja roja o negra colgada a su buque, atacando principalmente las colonias españolas y portuguesas, aquellas colonias muy ricas, y las únicas existentes hasta mediados del siglo XVI. En cuanto a las colonias inglesas, sufrieron los ataques piratas cuando empezaron a ser ricas en los inicios del siglo XVIII.
    La actuación del corsario parece también a la del pirata pero la diferencia reside en la moral del corsario como lo apunta Jaeger: “Le corsaire est un type d’aventurier de morale diferente mais de même pulsion… ”(5).Su moral, sobre todo en el caso del corsario español se basaba en recobrar los bienes de la corona o de sus compatriotas, y la de los corsarios extranjeros en romper el monopolio comercial impuesto. Es un marino especial que incluso a veces utilizaba la maña de esconder su navío de guerra como si fuera un mercante, para sorprender mucho más a su presa. Observa las instrucciones de su monarca y ofrece una fianza, como garantía de que respetará el orden establecido. Varias veces sus actuaciones se limitan por leyes y ordenanzas como las de corso de 1584 de Francia.
    Un aspecto escondido del corsario es la imprecisión de los momentos de los momentos de alto el fuego según éste se encuentre en mar y sin medios de comunicación que le informe. En este contexto, Marrien precisa: “si le corsaire continue son activité après la cessation des hostilités, alors on peut le prendre comme pirate, ce qui, d’ailleurs, est parfois fort injuste, le corsaire en mer ayant pu ne pas être informé de la paix.” (6)
    Los corsarios que paraban un ataque a un mercante después de haberse enterrado de la firma de un acuerdo de paz con la nación que amparaba al supuesto mercante eran muy escasos.
    En América existían unos raros corsarios franceses que sólo se enfurecían contra las posesiones españolan situadas al sur del trópico de cáncer y oeste del mediano de las Azores. Teóricamente este tipo de corsarios eran piratas cuando atacaban las naves de un monarca que estuviera en paz con el suyo, tras un conflicto.
    Azcáraga ha señalado las causas por las cuales un corsario podía ser considerado auténtico pirata:
    - cuando el barco pirata no posee patente
    - cuando continúa su actividad corsaria después de que haya expirado el plazo que se le marcó en su patente, o si la guerra hubiera terminado, o si dicha patente le fuera retirada
    - cuando el corsario ha aceptado dos o más patentes de distintos beligerantes
    - cuando el corsario se apropia ilegal y directamente, en su beneficio propio, de barcos y cargamento.
    - Cuando el corsario acepta la patente de un Estado con la tajante prohibición a este respecto de su gobierno (en este caso puede ser tratado como pirata incluso por su propio Estado, que le otorgó la primera parte)
    - Cuando el corsario viole las leyes del Derecho de Gentes y use un falso pabellón.
    - Cuando no presente voluntariamente su presa ante un tribunal competente
    - Cuando el corsario haga su guerra en aguas fluviales del enemigo.(7)
    Una parte del botín estaba entregada al monarca. Ello explicaba la sumisión del corsario al monarca. En palabras de Merrien se trataba del “guerrier a la commission”, y esta actitud de los monarcas les convertía en cómplice y socio de dicho contrabando. Incluso para fortalecer la actividad del corsario, algunos monarcas les ofrecían buques reales prestigiosos como para aumentar sus golpes de mano y por consiguiente sus ingresos. De esta forma la actividad del corsario era subvencionada por el estado. Además, compañías entre los corsarios holandeses de las compañías de las Indias y de otros países se involucraban en dicha actividad otorgando patentes y recibiendo en cambio, botines logrados. Otros ejemplos de corsarios españoles fueron en dicho caso los de la compañía Guipuzcoana, de Gobernadores indianos hasta de algunos municipios porque algunos de estos corsarios entregaban botines a los a los ayuntamientos que les amparaban. Esta actitud les proporcionaba una figura heroica para sus comunidades. Ahí pudiera residir el meollo de la diferencia entre pirata y corsario: el pirata era romántico porque luchaba contra el sistema pero el corsario era clásico porque combatía y defendía el orden existente. Sin embargo se parecían muy de cerca en su mimetismo.
    En cuanto al los bucaneros fueron una creación típicamente americana. Su denominación procede de la palabra “bucan” o “boucan”, y hacía referencia según se explica, a la manera en que los indios del caribe asaban la carne siguiendo el procedimiento indígena quienes preparaban así la carne.
    Surgieron a partir de 1623 y se localizaron donde había más ganado cimarrón; la parte deshabitada de la isla Española. Entonces fue el bucanero propio del caribe y del segundo cuarto del siglo XVII. Al convertirse en aventurero del mar, se hizo también pirata pero se le siguió llamando bucanero.
    Los filibusteros procedieron de la unión de los bucaneros y los corsarios. Su nombre también resulta confuso y para algunos historiadores la palabra es holandesa procediendo de “Vrij Buiter”, que significa “el que captura el botín libremente”. Otras definiciones centran su procedencia en las palabras holandesas “vrie boot”, que en inglés significaría “fly boat” o sea “embarcación ligera” porque la soltura de los buques les permitía moverse libremente por el mar. Se hicieron conocer a partir de 1630 especialmente en la isla Tortuga, su oficio evolucionó con el transcurso del tiempo y en algunos países occidentales fueron utilizados con fines colonialistas.
    Algo claro en todas estas denominaciones imposibles de definir es que son calificativos de un oficio de ladrones del mar conocidos bajo el común denominador de piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros. Carecían de nacionalidad y atacaban cualquier buque mercante. A este oficio no llegaban por vocación sino por necesidad. Resulta impensable una piratería en la que se involucraban personas sin necesidades, personas con un bienestar social indiscutible. Las personas de alta clase social que se lanzaban a este oficio encontraban en ello siempre una forma de satisfacer su espíritu de aventura, su patriotismo, su religiosidad y hasta su independencia, sin necesidad de llegar a convertirse en piratas. Cosa diferente es el corsario, aunque generalmente tenía una extracción social semejante, porque hay casos que demuestran deseos de aventura, notoriedad o servicio a causas más elevadas. Por algo era una actividad protegida por los reyes o autoridades subdelegadas de aquellos.
    Los piratas serían generalmente gentes pobres o miserables, delincuentes, vagabundos, desertores, o perseguidos por sus ideas. En una palabra serían los desechos de Europa. Hacia mediados del siglo XVII muchos de ellos, los famosos filibusteros, eran comprometidos por algunas compañías que los vendían luego por 30 escudos a los plantadores antillanos, quienes los trataban de forma inhumana.
    En cuanto al aprendizaje y ejercicio del oficio dependió naturalmente de la época, que configuró los diversos tipos de piratas. El neófito por ejemplo aprendía el oficio a la sombra de algún reconocido maestro pirata, que transmitía su experiencia al discípulo cuando éste servía bajo sus mandamientos. Los maestros enseñaban a los alumnos, el conocimiento de los buques mercantes, les enseñaban varios tipos de actuaciones en plena mar tales como el reconocimiento de las rutas marítimas y vientos dominantes, las claves comerciales, los puertos peligrosos y francos. Les enseñaban igualmente el difícil arte de convivencia con sus compañeros con leyes exóticas y castigos crueles, en una especie de aprendizaje acelerado con cursos pensados al respecto.
    El ascenso dentro del oficio era mucho más complicado, dependía generalmente de las condiciones naturales del pirata: su astucia, aspecto físico, temperamento, capacidad para afrontar adversidades, temeridad entre otros aspectos. Al capitán se le elegía con mucho cuidado y en palabras de Jármy Chapa, tenía que ser “capaz de manejar su barco en cualquier circunstancia, de manera habilísima; capaz también de controlar la banda de rufianes que tenía a su mando, en luchas, enfermedades, descontento, motines y hambre; empleaba con éxito las artes diplomáticas para forjar alianzas y tratar con autoridades; debía tener espíritu comercial para disponer correctamente de los bienes robados; contar con intrepidez, afán de libertad y de aventura. La piratería era un crimen muy especial que exigía de sus seguidores mucho más que arrojo, astucia, sangre fría y habilidad en el uso de las armas.” (8) Para mantener su prestigio, el capitán tenía que usar todos los medios necesarios al respecto incluso a golpes. Y además él y sus compañeros elaboraban sus propios códigos de conducta ya que a bordo cantaban, bailaban, jugaban y hacían ejercicios de fuerza o habilidad para pasar el tiempo. Vestían como querían de lo que robaban, pero de forma grotesca a la vista de cualquier persona normal.
    El capitán corsario era también muy complicado y resulta incomprensible que tuviera tanto un comportamiento de pirata como de marino de guerra. Usaba ambos procedimientos para mantener su autoridad y en sus buques era frecuente que se prohibiera el juego a la diferencia de lo habitual en buques piratas. Al repartir el botín separaba siempre la parte correspondiente al rey porque en general, se comportaba en el mar como un pirata, pero con el freno impuesto por la responsabilidad del monarca al que servía.
    Su mejor momento no era el de la captura de una nave, sino el del regreso victorioso a la guarida. Su gloria procedía del momento en que todos los compañeros podían comprobar de lo que habían sido capaces. Se les acogían de forma solemne y los más afortunados se gastaban en tres o cuatro noches todo lo que habían logrado robar con el esfuerzo de varios meses y de nuevo se quedaban en la miseria. Sin embargo no tenían siempre un regreso feliz. A veces regresaban sin botín y otras veces no regresaban porque se les capturaban con pena de muerte. En ello, su historia carecería de fuentes documentales porque sus protagonistas escribieron poco. La única obra que conocemos sobre este género de malhechores es casi ignorada, pese a que su autor se adelantó a todos los relatos anteriormente citados, porque escribió antes de 1624. El famoso cronista Fray Pedro Simón se empeñó en hacer una biografía de Francis Drake dedicándole a ella toda la Sexta Noticia Historial, con un total de XIX capítulos. Recibió muchas críticas en aquel entonces y no se publicó hasta en 1892 en Bogotá, por lo que ha pasado desapercibida para los historiadores de la piratería.
    Por lo que respecta a la periodización de la piratería americana, se puede alegar que duró doscientos años. Se inició en 1521 contiguamente a la primera guerra de Carlos I con Francia (1521 - 1526) y acabó poco después de firmarse el Tratado de Utrecht, hacia 1722. Comenzó realmente, cuando España era la única poseedora del Nuevo Mundo y terminó cuando Inglaterra, Francia, Holanda, Suecia y hasta Dinamarca se habían establecido en él. Por tanto, su proceso histórico tiene un vínculo profundo con la hegemonía mundial de España, que le compitieron Francia, Inglaterra y Holanda. Los cinco grandes periodos que atravesó la piratería a lo largo de estos dos siglos se enmarcan por los años 1521, 1568, 1621, 1655, 1671 y 1722. En el primer periodo, nació y se desarrolló previamente la piratería transcurriendo entre 1521 cuando se efectuó el primer asalto notable, y 1568, cuando España pudo garantizar a sus flotas el paso por el Canal de Bahama, después de haber expulsado a los franceses de la Florida. En aquel periodo, por ser la piratería francesa, la dominante, se lo llamaron el periodo de la piratería francesa.
    El segundo periodo se encuadra entre 1569 y 1621. En el, se desarrolla el corso y el último año, el año 1621 corresponde al fin de la Tregua de los Doce Años y al surgimiento del bucanerismo. Inglaterra acosó a España con los corsarios o “perros del mar”.
    El tercer periodo que se produce entre 1622 y 1655 corresponde al período de los bucaneros. Fue la época libertaria de la piratería que se culminó con la toma de Jamaica en 1655.
    Los años 1656 hasta 1671 asistieron al transcurso del filibusterismo. Estos años fueron muy duros para las colonias españolas porque fueron víctimas de ataques contundentes desde las bases de Jamaica y Saint Domingue.
    Desde 1656 hasta 1671 transcurre el último periodo de la piratería americana, correspondiendo a la agonía del oficio. Precisamente en 1717 como lo apuntaló Daniel Defoe con la publicación del “Edicto para la supresión de los piratas” del Rey Jorge de Inglaterra, se acabó la amenaza de seguridad en general, y no sólo la de un país en particular(9) . Pero hablando del concepto de seguridad, hace falta poner de relieve su evolución y cambio de enfoque en nuestro tiempo. El problema es más amplio y con muchas vertientes. Cabe señalar que durante muchos años, y como derivación de la guerra fría en nuestro tiempo, los intereses geopolíticos de algunas potencias y otros factores económicos y políticos surgidos en el interior de los Estados, dicho concepto de seguridad ha estado dominado (o secuestrado) por su expresión militar, y más concretamente por su componente armamentista, de tal manera que durante décadas, en muchos países se creó la ficción de que a mayor acumulación de armamentos y fuerza militar, un país o una alianza de países podrían obtener mayor seguridad. Del tiempo de los piratas y de la inseguridad comercial del momento, el concepto de seguridad se traslada por tanto, a otro enfoque distinto en nuestro tiempo y que merece la pena resaltar en este trabajo.
    Lo cierto, sin embargo, es que la antigua concepción de la seguridad basada en la fuerza y la amenaza, no ha resuelto ninguno de los graves problemas que han debido afrontar los países o la misma Humanidad, y en cambio ha aumentado la desconfianza entre las naciones y los pueblos, y ha permitido que el mundo dedicara sumas astronómicas para producir y exportar armamentos, desviando los recursos económicos y humanos que se necesitaban para hacer frente a estos problemas. Esa deformada concepción de la seguridad no sólo no ha impedido la multiplicación de los conflictos y de las guerras, sino que ha posibilitado que éstas fueran más crueles, más letales y de mayor duración.
    En los años 80 de nuestro tiempo, sin ir más lejos, el mundo gastó una media de 950.000 millones de dólares anuales en asuntos militares (unos 2.600 millones de dólares diarios), una cifra que es superior al PIB de todo el continente latinoamericano y que triplica el PIB de todo el continente africano. Esta abrumadora cantidad de dinero se gastó en comprar armamentos y en mantener a 28 millones de soldados en activo, pero en ningún caso puede afirmarse que sirviera para dar mayor seguridad al planeta. Desde 1990, los gastos militares mundiales están descendiendo progresivamente, pero aún suponen cifras astronómicas, del orden de los 750.000-800.000 millones de dólares anuales, es decir, más de 2.000 millones de dólares diarios.
    Afortunadamente para todos, en los últimos años se ha iniciado una profunda revisión de esas políticas (o patologías) de seguridad, tanto en los foros internacionales como en las instancias nacionales que pueden decidir sobre estos temas, y se ha llegado a un consenso sobre el marco conceptual que ha de presidir cualquier planteamiento nacional o regional de política de defensa y seguridad. De ese marco, que tiene sus orígenes en las propuestas de "seguridad compartida" formuladas por la Comisión Palme a finales de los años setenta de nuestra época, destacan unos pocos elementos que constituyen las bases sobre las que habrá que edificar toda política de seguridad que quiera enfocar con éxito el cambio de siglo y de milenio: la prevención de los conflictos, la transparencia, las medidas de confianza, el carácter no ofensivo de las fuerzas y de la doctrina, la desmovilización, el desarme y la seguridad ecológica. Todos estos planteamientos se han desarrollado a partir del convencimiento de que son factores políticos, económicos, demográficos y medioambientales, amén de los excesos militaristas, los que están realmente provocando inseguridad a escala regional o planetaria, y que estos problemas no tienen solución mediante los clásicos instrumentos de la seguridad militar. El desafío, por tanto, es de proceder a una progresiva desmilitarización de la seguridad, para acercarla a los auténticos factores que originan inseguridad y violencia y para tratarlos con nuevos medios no militares.
    Cuando hablamos de desmilitarización, evidentemente, nos referimos a un proceso global que ha de incidir profundamente a todos los niveles de la sociedad, y no solo a determinadas organizaciones de los estados, y en especial cuando constatamos la tendencia de privatizar cada vez más la seguridad y las violencia, ya sea mediante guardias privados de seguridad, la proliferación de armas cortas entre la población, o la multiplicación de grupos paramilitares y de autodefensa, factores todos ellos que están desarrollando una auténtica cultura de la violencia, incompatibles con el planteamiento de la nueva seguridad humana.
    Para resumir el cambio de paradigma que se está produciendo en las políticas de seguridad, expongo a continuación algunos de los principios que en las últimas décadas sustentaron el viejo modelo de seguridad, comparándolos con los que actualmente están configurando los nuevos modelos de seguridad.
    El Informe de la Comisión de Gestión de los Asuntos Públicos Mundiales es también claro al especificar que los principios de la seguridad para una nueva era han de estar basados en la prevención de conflictos, el desarme, y el control de todo el ciclo militar (gastos, comercio y producción de armamento), y que resume con estas seis normas:
    Todas las personas, al igual que todos los estados, tienen el derecho a una existencia segura y todos los estados tienen la obligación de proteger ese derecho.
    El objetivo principal de una política de seguridad mundial debería ser evitar los conflictos y las guerras y conservar la integridad del medio ambiente y de los sistemas que permiten la vida en el planeta eliminando las condiciones económicas, sociales, medioambientales, políticas y militares que plantean amenazas para la seguridad de la gente y del planeta y anticipándose y conduciendo las crisis antes de que degeneren en conflictos armados.
    La fuerza militar no es un instrumento político legítimo, salvo en los casos de defensa propia o bajo los auspicios de Naciones Unidas.
    El desarrollo de la capacidad militar, más allá de la necesaria para la defensa nacional y el apoyo a las acciones de las Naciones Unidas, es una amenaza potencial a la seguridad de los pueblos.
    Las armas de destrucción masiva no son instrumentos legítimos de la defensa nacional.
    La producción y el comercio de armas deberían estar controlados por la comunidad internacional.
    Evidentemente, el nuevo paradigma de la seguridad no es todavía una realidad, sino únicamente una tendencia de cambio que se va consolidando con enormes vaivenes y dificultades. Las resistencias al cambio son enormes, tanto desde sectores políticos como económicos y militares, pero todo parece indicar que va a ser difícil una vuelta atrás en términos genéricos. Téngase en cuenta, además, que para pasar de un concepto fundamentalmente nacional a otro compartido, en el que la seguridad de cada país queda vinculada a la seguridad de los demás, lleva implícito cambios profundos en las estructuras y los valores vinculados con la seguridad, y por mucho que nos pese, esos cambios son siempre complejos y lentos.
    Esta nueva mirada sobre lo que ha de ser la seguridad ha de considerar seriamente y de forma realista algunos de los hechos que caracterizan el mundo de hoy, y que influyen (y a veces obstaculizan) el diseño de las políticas de seguridad, y que el SIPRI resume en los siguientes aspectos:
    la multiplicación de los Estados (se ha triplicado en los últimos cincuenta años)
    la diversidad de los valores que guían a las sociedades
    la mayor colaboración entre las grandes potencias
    la democracia y el mercado (palabras mágicas del discurso norteamericano) se han convertido en aspiraciones universales
    el dominio militar de Estados Unidos
    el aumento de las crisis humanitarias debido a la fragmentación violenta de los estados multi-étnicos
    el aumento del crimen organizado y del terrorismo
    el aumento de la población mundial
    el creciente aumento de los factores internos como detonantes de conflictos
    la perduración de inercias del pasado en cuanto a percepciones, normas y valores políticos y militares
    el poder todavía existente del complejo militar-industrial
    La seguridad, como hemos dicho, ya no puede plantearse en términos exclusivamente nacionales, sino desde una óptica regional o internacional. Muchas de las violencias que apreciamos en el mundo contemporáneo, como el terrorismo, el narcotráfico, los enfrentamientos raciales y religiosos, las luchas entre bandas o mafias, o la misma contaminación, para poner unos ejemplos, no respetan fronteras ni identidades geográficas, por lo que han de ser combatidas a partir de la cooperación entre varios estados o directamente desde organismos regionales o internacionales. Hemos de vivir, en cualquier caso, con la aparente paradoja de que, por un lado, tanto la actividad como los desafíos humanos trascienden las fronteras, pero por otro lado, y en la vida política, el nacionalismo y el etnonacionalismo han resurgido con una fuerza intransigente. La tensión por la difícil convivencia entre lo global y lo local o próximo disminuirá seguramente el día en que logremos un pacto social a nivel planetario, un auténtico compromiso global para reducir las tremendas diferencias y desigualdades existentes entre los seres humanos, y que es la verdadera causa de la inseguridad planetaria. Es profundamente amoral, además de estúpido, dedicar cifras astronómicas para alimentar las maquinarias de guerra, mientras se hace tan poco para superar las megacifras de la inseguridad.
    Una dificultad añadida, pero superable a medio plazo, es la de que las instituciones internacionales encargadas de la seguridad, como la ONU, la OSCE o la OTAN, no consiguen adecuarse a los cambios que experimenta el mundo, por lo que el marco institucional de seguridad a nivel planetario no está en condiciones de afrontar la inflación de inestabilidad que caracteriza este fin de milenio y de facilitar la creación de procedimientos eficientes de prevención y administración de los riesgos que afectan a la colectividad humana. Asentar el nuevo paradigma sobre bases sólidas no será por tanto tarea fácil, porque "a la luz de los nuevos problemas en evolución hay una creciente demanda de mayor predecibilidad, confiabilidad y responsabilidad de las políticas en un sistema complejo gobernado por intereses cada vez más divergentes, y dividido por una creciente competencia económica. En este medio, cada vez más indisciplinado, la administración colectiva de los diferentes regímenes podría volverse mucho más difícil". Es de esperar, por ello, que al menos durante una década, la transición hacia los nuevos enfoques de la seguridad esté basada en las decisiones que vayan tomando los Estados de forma unilateral, junto a algunos avances a nivel de instituciones regionales, y algo menos procedente de los organismos internacionales, especialmente de Naciones Unidas, cuya reforma en profundidad no parece posible a corto plazo.
    Un segundo riesgo, ya perceptible en estos momentos a tenor del papel que juega Estados Unidos en el mundo, es que los principios igualitarios, pluralistas y democráticos derivados de la "seguridad compartida" (todo lo que haga cada parte ha de producir seguridad y dar confianza al resto de las partes) se transformen en una especie de "seguridad cooperativa jerárquica", en el que el socio con más acciones (poder militar) imponga universalmente sus criterios con el beneplácito y la legitimación del Consejo de Seguridad y de otros organismos regionales.
    En el fondo de este nuevo planteamiento sobre la seguridad subyace algo fundamental y fácilmente compartible: la seguridad no puede ser un concepto abstracto secuestrado por las llamadas "razones de Estado", una mitología que encubra intereses partidistas o una fórmula que permita la perpetuación de unos cuerpos profesionales; la seguridad tiene que ver con la gente, con las personas, con los pueblos, y de ahí que haya surgido con fuerza y legitimidad ese nuevo concepto de "seguridad humana", porque de lo que se trata es de encontrar maneras, formulaciones, prácticas políticas, compromisos, mecanismos y organismos que permitan a las personas sentirse más seguras, esto es, con menos temor del presente y más esperanza respecto al futuro, al nuestro y al de las futuras generaciones.
    Es imprescindible, por ello, interrogarnos sobre qué es lo que realmente nos preocupa y nos inquieta o amenaza a las personas, porque de las respuestas a esa pregunta saldrán las claves, los elementos esenciales de una correcta política de seguridad. En Centroamérica, en España, y en cualquier lugar del planeta, hay cosas que nos preocupan por igual, y que por tanto constituyen elementos universales de seguridad: nos preocupa la falta de trabajo, el deterioro del medio ambiente, la masificación de las ciudades, la violencia juvenil, el narcotráfico, la precariedad democrática, la escasa participación en la toma de decisiones políticas, el racismo, la corrupción, la propagación de ciertas enfermedades, las dificultades para acceder a una educación suficiente y de calidad, la falta de libertades para expresarnos como culturas y un larguísimo etcétera que no tienen solución alguna mediante los instrumentos militares clásicos, sino solamente a través de medidas políticas, sociales, culturales y económicas, todas ellas de largo alcance. Y aunque es verdad que la institución militar puede colaborar en alguna de estas tareas de forma coyuntural, es una responsabilidad que atañe fundamentalmente a los organismos civiles del Estado. La redefinición de la seguridad, por tanto, en ningún caso ha de pasar por ampliar el campo de actuación de las Fuerzas Armadas, sino por fortalecer las capacidades de los organismos civiles para actuar sobre las raíces de los problemas.
    La buena política de seguridad, digámoslo claramente, es aquella que pone el énfasis en la búsqueda de soluciones para estos problemas, que lo hace con decisión y energía, y buscando la máxima participación de la gente, que es en definitiva a quien va dirigida esta política de seguridad. En esta etapa de transición que nos encontramos actualmente en cuanto a reformulación de la seguridad, incluso las fuerzas armadas pueden jugar un rol fundamental y decisivo en la construcción de la seguridad humana y en el desarrollo de una cultura de paz, siempre y cuando entiendan y acepten unas pocas premisas.
    No cabe hablar de seguridad, ni de legitimidad de las Fuerzas Armadas, si no hay un empeño claro y un compromiso rotundo en terminar con aquellas situaciones de impunidad, en las que puedan intervenir algunos individuos que actúan por su cuenta y que son miembros de los cuerpos de seguridad del Estado, y que a pesar de ser minoría, acaban deslegitimando al conjunto del Estado y dificultan enormemente su democratización y pacificación, por cuanto existe un nexo evidente entre la impunidad de estos individuos y la extensión de la violencia común y la delincuencia. Para salir de este círculo vicioso es imprescindible fortalecer los sistemas jurídicos y los aparatos judiciales.
    La segunda premisa es la de entender que la seguridad y la cultura de paz se desarrolla y fortalece a medida que decidimos tratar correctamente y de forma directa las causas que originan la violencia, la disensión y los conflictos, y en la medida que construimos puentes entre los grupos humanos que hoy están enfrentados. La seguridad es una quimera si no lleva implícita la búsqueda de las raíces de esa violencia, y es por ello que el tratamiento de esas raíces ha de conformar buena parte de los temas substantivos de cualquier acuerdo de paz. Ir al fondo de estas cuestiones políticas, económicas, sociales y culturales, es lo que realmente nos dará paz y seguridad, y ello supone ocuparse, entre otras cosas, del abismo entre los países o sociedades ricas y pobres, de posibilitar que la legión de millones de pobres que hay en todos los continentes puedan escapar del círculo infernal de la pobreza aguda, de la desigual distribución de la tierra, del aumento de la población en algunas zonas del planeta, de la incertidumbre de gran parte de la juventud y de las migraciones que han de realizar forzosamente millones de personas cada año.
    Los conflictos que en los últimos años hemos visto en África y en la antigua Yugoslavia nos recuerdan además la importancia de tener en cuenta los factores de tensión subyacentes que provocan o intensifican las fracturas en las sociedades, y que muchas veces permanecen adormecidos durante décadas. Las desigualdades económicas y sociales, tarde o temprano presentan factura.
    En ello, la prevención ha de ser uno de los pilares de la política de seguridad. Pero la prevención de conflictos no puede ser sólo un discurso bonito o un recurso demagógico para justificar la falta de actuación política. La prevención de conflictos significa, en primera instancia, poner los medios humanos, económicos y tecnológicos necesarios y suficientes para detectar y analizar cualquier tipo de conflicto en sus primeras manifestaciones; pero también implica poner los medios políticos necesarios para actuar con rapidez sobre esas primeras señales de alerta temprana. La buena combinación entre "alerta temprana" y "acción temprana" es lo que dará plena validez a la política preventiva. Debemos estar atentos a informaciones, avisos, quejas y análisis de organizaciones no gubernamentales y asociaciones de defensa de los derechos humanos, porque de ahí pueden surgir muchas soluciones o múltiples colaboraciones para buscarlas. La buena prevención es aquella en la que interviene toda la sociedad, y no sólo la Administración.
    En Europa hemos aprendido mucho de las medidas de creación de confianza, porque son pequeños compromisos que, sumados, logran romper con inercias del pasado creadoras de desconfianza, recelo, rencor, miedo y enemistad. Como es sabido, la transparencia es la mejor medicina preventiva y un buen antídoto de la creación de falsas imágenes de enemigo. La política de "puertas abiertas", no obstante, sólo alcanza su verdadero objetivo cuando va acompañada de una clara voluntad de situar el componente militar de la seguridad en el justo lugar que le corresponde, es decir, como un elemento subordinado a los componentes políticos, económicos, ecológicos y culturales de la política seguridad. Esta correcta ubicación de las políticas de defensa es lo que permite un acercamiento entre las Fuerzas Armadas y la sociedad, basado en la confianza mutua.
    El diseño y la conducción de las políticas de seguridad actuales y del futuro, a diferencia del pasado, no pueden ser espacios reservados a un reducido número de especialistas o gestores del secretismo. La política de seguridad, y de manera muy especial su parte militar, ha de ser transparente, abierta y pública, ya que sólo de esa forma podrá ser participativa y, con ello, democrática.
    En algunos países se está llevando a cabo un importante debate sobre el alcance de las reformas militares, sobre la posibilidad de ampliar el número de países desmilitarizados, o de crear un sistema regional de seguridad con un componente militar reducido, o incluso sin él. Estas son decisiones que, por su transcendencia, conviene tomar con pleno convencimiento para que no den lugar al resentimiento. Pero la seriedad de la reflexión y el debate no tiene que ser sinónimo de temor o miedo a la innovación. En el mundo hay una gran confusión respecto a ese tema, porque todos saben que los esquemas del pasado ya no sirven, pero pocos se atreven a plantear las alternativas hasta sus últimas consecuencias. Busquemos esas nuevas vías, negociemos decisiones que nos beneficiarán a todos, y mostremos que es posible avanzar y dar respuesta a los desafíos que nos presenta un mundo tan cambiante.
    Mientras dialogamos cómo construir ese escenario futuro, no obstante, podemos implementar medidas que no hipotequen ese futuro y, en cambio, disminuyan las percepciones de inseguridad. Un elemento esencial generador de confianza es que las Fuerzas Armadas dispongan de un material y una doctrina exclusivamente no ofensiva y no provocativa, con objeto de reforzar el componente político de las políticas de seguridad, buscando una coherencia y una proporcionalidad entre los objetivos de política exterior y los instrumentos efectivos de la política de defensa.
    En Centroamérica y algunos otros países se han logrado ya metas importantes en cuanto a la desmovilización y reducción de los aparatos militares. Hay que continuar trabajando en esta dirección, con el objetivo de que el nivel de efectivos militares de cada región y de cada país no sobrepase un nivel razonable. Hemos de conseguir, también, que el nivel de gastos militares permita liberar recursos que luego podrán ser destinados a reforzar los componentes no militares de la seguridad que antes hemos descrito.
    No hay seguridad si no hay paz, y no hay paz si no hay consolidación democrática y si no garantizamos el desarrollo humano, entendido éste como el proceso que permite ampliar las oportunidades de las personas y los pueblos, promoviendo una distribución equitativa de los ingresos y de los recursos, sin agravar la situación ecológica de nuestros países y sin hipotecar el futuro de las próximas generaciones. Un desarrollo democrático y participativo, orientado a la satisfacción de las necesidades humanas básicas, y con un profundo respeto a los derechos humanos de carácter social, es la mejor garantía para disminuir el sufrimiento de muchos seres humanos y eliminar gran parte de los conflictos. Trabajando y luchando en esa línea es como conseguiremos crear seguridad.
    En esta concepción global y holística de la seguridad, que va mucho más allá de lo estrictamente militar, lo ecológico ha de jugar un rol cada vez más importante, porque en el actual estado de cosas cada vez aumenta más su peso como factor de inseguridad. El agotamiento y deterioro de los sistemas naturales, la desertización, la erosión del suelo, la deforestación y la escasez de agua son fenómenos que se traducen en una reducción del potencial de aumento en la producción de alimentos, y en un empeoramiento de la sanidad y la habitabilidad humana, afectando directamente a la seguridad humana. El medio ambiente ha sido siempre causa de conflictos, y es muy posible que en el próximo futuro sea una de las principales causas de guerra, al multiplicarse las luchas por el control del agua, el aire y la tierra.
    La "ecoseguridad", para ser efectiva, ha de actuar en dos direcciones: con "medidas de protección" que salvaguarden la calidad del medio ambiente de los problemas del vandalismo, la polución o las actividades depredadoras de los humanos, y mediante "medidas de utilización", esto es, procurando que toda explotación de recursos se lleve a cabo desde bases sostenibles para la naturaleza, evitando cotas de explotación que impidan la recuperación del medio ambiente.
    Este nuevo enfoque de la seguridad ha de plasmarse tanto a nivel de decisiones nacionales como a nivel regional. En Europa existe ya una larga tradición académica, política y diplomática en debatir sobre los cambios que han de realizarse sobre el esquema de seguridad continental. El SIPRI, por ejemplo, lleva años haciendo propuestas y reuniendo a militares de todos los países para concertar una nueva política de seguridad. En un informe publicado en 1996 y realizado por un grupo de trabajo independiente dedicado a estudiar la futura agenda de seguridad europea, las conclusiones a que llegan dichos especialistas son suficientemente significativas respecto a la percepción de que hay que llevar a cabo una nueva política de seguridad, en la que el rearme y la militarización no tienen razón de ser. Estas son algunas de las conclusiones:
    Después de la Guerra Fría, las amenazas más serias para Europa no son entre Estados, sino de conflictos dentro de los Estados. Los riesgos principales son cuatro: el resurgimiento de los conflictos étnicos y religiosos, acompañados por la ausencia de democracia y de instituciones de autogobierno; las inestabilidades políticas asociadas a la transformación de sistemas totalitarios a democracias pluralistas; las tensiones sociales derivadas del paso de una economía planificada a una economía de marcado; y los problemas ambientales derivados de algunas instalaciones nucleares y de industrias químicas obsoletas.
    El nuevo principio de solidaridad debe reconocerse como una parte integral del cesto de seguridad entre los estados europeos.
    El derecho de autodeterminación no debe reducirse al derecho de secesión. Es necesario redefinir los roles domésticos para llevar a cabo el principio de autodeterminación de las naciones.
    El fundamento de un nuevo sistema de seguridad debe ser el seguro mutuo, más que la disuasión mutua, como fue en el pasado.
    No debería existir una única organización responsable de los problemas de seguridad, ni existir una jerarquía entre dichas organizaciones.
    La democracia plural, el rol de la ley y el respeto a los derechos humanos, incluyendo los derechos de las minorías, son los prerequisitos básicos de la seguridad internacional.
    Es urgente dialogar sobre seguridad con Rusia, Ucrania y los países bálticos.
    Las organizaciones europeas deben estar preparadas para considerar nuevos tipos de relaciones con los estados no miembros y abrir un diálogo con los países de regiones adyacentes a Europa.
    La nueva seguridad tiene mucho que ver con la cultura de paz. Cuando hablamos de cultura de paz para la UNESCO, es referirse a los valores, actitudes, comportamientos y medios de vida basados en la no violencia y en el respeto de los derechos fundamentales, las libertades de todas las personas, la comprensión intercultural, la tolerancia, la solidaridad y la plena participación de hombres y mujeres. Este desafío es ver cómo reemplazamos la cultura de la violencia y de la guerra por una cultura de diálogo. Esta "arsenal" de combate está formado por palabras, ideas, proyectos, voluntades y deseos de participación, que no es poco. La tarea que se tiene ahora por delante es la de organizar ese magnífico potencial humano a favor de la paz y aunar las complicidades de todos los sectores de la sociedad. En esta "conspiración cívica" por la paz, nadie debe quedar excluido ni ha de automarginarse. Es imprescindible que todos los sectores participen en ese diálogo cívico, compartiendo ideas con los movimientos sociales, con los centros de investigación para la paz y el desarme, con las comunidades, etc. Al fin y al cabo, lo que diferencia la seguridad humana de la seguridad militar tradicional es su empeño en fortalecer el tejido social y ambiental y en mejorar la gobernabilidad de las sociedades. El fortalecimiento de la sociedad civil en el interior de los países es una condición indispensable para lograr nuevas formas de seguridad que beneficien a las personas. De ese diálogo cívico pueden surgir muchas propuestas que nos ayuden a solucionar el grave problema de la violencia social derivada de la pobreza y la marginación, que en los próximos años probablemente constituirá el principal reto de la cultura de paz.
    Evidentemente, este cambio de orientación de las políticas de seguridad tiene un coste político, humano y económico. Político, porque en algunos contextos obliga a actuar sin dilación en aspectos complejos, como la reforma agraria, por ejemplo, y obliga a pensar en términos de seguridad regional. Tiene un coste humano, porque obliga a reducir los tamaños de los ejércitos, a resolver los problemas de la desmovilización, y a reciclar a parte del personal militar en tareas no militares de la seguridad o en trabajos que ya no tienen que ver con la seguridad y la defensa. Y económico, porque todo proceso de cambio tiene un coste, especialmente en los períodos de transición. De ahí que surjan propuestas para reorientar las antiguas inversiones militares hacia políticas preventivas centradas a combatir la pobreza, evitar la ruptura social o la degradación ambiental. En este sentido, los organismos internacionales deberían plantear la necesidad de que la Ayuda Oficial al Desarrollo prestara una atención preferente a la financiación de este nuevo modelo de seguridad, a la desmovilización y a las iniciativas de cultura de paz.
    Lo que estamos planteando, en definitiva, es reforzar la seguridad de cada país y de cada región a través de compromisos políticos, sociales, económicos, ecológicos y culturales, que configuran los espacios esenciales de la seguridad, y mediante políticas de defensa que no impliquen en ningún caso la militarización, ya sea ésta de tipo económico o político, y sí en cambio que esas políticas de defensa sean compatibles con los procesos de desarme, y estén basadas en la transparencia y la confianza.

    Notas:
    (1) Jaeger, Gerard A.: Pirates flibustiers et corsaires, Avignon, 1987, p.11.
    (2) Wismes, Armel de: Pirates et Coraires, France-Empire, París, 199, p. 7.
    (3) Jaeger, Gerard A., op.cit., p. 12.
    (4) Azcárraga y de Bustamante, José Luis de: El corso marítimo, CSIC, Ministerio de Marina, Madrid,
    1950, p. 127.
    (5) Jaeger, Gerard, A.: op. Cit; p.12.
    (6) Merrien, Jean: Tels étaient coraires et flibustier, Paris, 1957, p.9.
    (7) Azcárraga de Bustamante, José Luis de: op. cit; pp. 131-132.
    (8) Jármy Chapa, Martha de: Un eslabón perdido en la historia. Piratería en el Caribe, siglos XVI y XVII,
    México, Universidad Nacional Autónoma, 1983, p. 44.
    (9) Lucena Salmoral, Manuel, (2005) : Piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros, Editorial Síntesis, S.A., Madrid, España, p. 29.

    ADJOA NATHALIE CHIYE KESSE

  • LA SUBVERSION FONCIERE DE L'ORDRE DANS L'ECRITURE DE (SUIT

    II - AU NIVEAU DES INSTANCES NARRATIVES
    Observer qu’un roman est une histoire racontée par quelqu’un présente déjà sous l’apparente simplicité des termes, deux notions essentielles qu’il ne faut pas confondre. Un roman est la narration(1) d’une fiction(2) . Quant au narrateur qui raconte la fiction ce n’est si l’on ose dire, qu’une « voix de papier ». Cette « voix de papier » est différente de l’auteur, la personne réelle qui vit ou a vécu, dans le temps ou en des lieux donnés, qui a pensé telle ou telle chose et qui peut faire l’objet d’une enquête biographique. Celui-ci inscrit généralement son nom sur la couverture du livre que nous lisons. Pour ce qui est de la perspective narrative adoptée pour présenter les faits rapportés dans le récit (vision), on en distingue deux types : la vision illimitée et la vision limitée. Dans la vision illimitée, le narrateur n’est pas représenté dans la fiction. Il domine histoire et personnages. Sa connaissance de l’une et des autres est illimitée et omnisciente. Tel un Dieu, il « sonde les reins et les cœurs » de créatures qui n’ont pas de secrets pour lui. Le narrateur omniscient est capable de présenter au lecteur les pensées secrètes, voire inconscientes, des personnages et il peut pousser l’analyse au-delà des possibilités du héro lui-même : c’est ainsi qu’il nous permet de vivre les derniers instants de Bendición Alvarado qui révèle à son fils, les vérités et secrets familiaux :
    « Bendición Alvarado era consciente de ser la única que se estaba muriendo y trataba de revelarle al hijo los secretos de familia que no quería llevarse a la tumba, le contaba como le echaron su placenta a los cochinos, señor, como fue que nunca pude establecer cuál de tantos fugitivos de vereda había sido tu padre, trataba de decirle para la histora que lo había engendrado de pie y sin quitarse el sonbrero por el tormento de las moscas metálicas de los pellejos de meleza fermentada de una trastienda de cantina, lo había parido mal en un amanecer de agosto en el zaguán de un monasterio,... »
    Ou bien encore, le narrateur révèle au lecteur un détail connu d’un personnage seul et que ses compagnons ignorent. La connaissance que nous avons du héro gagne alors en profondeur, ici par exemple le narrateur est entré dans la psychologie du patriarche qui, par un monologue intérieur, se parle à lui-même :
    « ... Si este hombre soy yo ,dijo,porque era en realidad como si lo fuera,salvo por la autoridad de la voz , que el otro no logro imitar nunca , y por la nitidez de las lineas de la mano en donde el arco de la vida se prolongaba sin tropiezos en torno a la base del pulgar , y si no lo hizo fusilar en el acto no fue por el interès de mantenerlo como suplantador oficial ,... » .

    Une vision illimitée offre au narrateur, la possibilité de se trouver présent en plusieurs lieux à la fois. Comme Dieu, il possède le don d’ubiquité. Pendant que le patriarche est avec ses collaborateurs, et en train de leur donner des ordres aberrants ; nous le retrouvons dans un jardin privé en présence de ses agronomes consommant des tomates qu’il arrachait :
    « y con el mismo sentido del gobierno inmediato había ordenado a un matarife que le cortaba las manos en espectáculo público a un tesorero pródigo, y arrancaba los tomates de un humberto privado y se los comía con ínfulas de buen conocedor en presencia de sus agrónomos diciendo que a esta tierra le falta mucho cagajón de burro macho, que se lo echen por cuenta del gobierno,... »
    Ses pouvoirs lui permettent de relater une scène que le héros, comme dans l’extrait suivant n’a évidemment pas pu enregistrer lui-même :
    « Era imposible no creerlo, si los pocos periódicos que aún se publicaban seguían consacrados a proclamar su eternidad y a falcificar su esplendor con materiales de archivo, nos lo mostraban a diario en el tiempo estático de la primera plana con el uniforme tenaz de cinco soles tristes de sus tiempos de gloria, con más autoridad y diligencia y mejor salud que nunca... »
    L’omnipotence du narrateur est telle qu’elle lui permet selon le but qu’il poursuit, de présenter simultanément les pensées de plusieurs personnages ; le lecteur ainsi, domine mieux la situation que les personnages eux-mêmes :
    « esto otro por los que despellejan de vivos y le mandan le cuero a la familia como escarmiento, decía, sacando del pozo sin fondo de sus rencores atrasados el sartal de recursos atroces de su régimen de infamia, hasta que ya no pudo decirle más porque un rastrillo de fuego le desgarró las entrañas, se le reblandeció el corazón y terminó sin intensión de ofensa sino quasi de súplica ..., y se lo dijo con un aire de tan serena verdad que a él no le alcanzó la rabia para contestar sino que trató de sostenerlo en la silla cuando vio que empezaba a torcerse y se agarraba las tripas con las manos y sollozaba con lágrimas de dolor y vergüenza ..., y él creyó que lo decía en sentido figurado queriéndole decir que se estaba muriendo de miedo, pero Patricio Aragones le contestó que no, y él alcanzó a suplicarle ... pero lo dijo demasiado tarde porque Patricio Aragones se fue de bruces y le calló encima pataleando de miedo y ensopado de mierda y de lágrima. »
    Ou bien, nous découvrons les divers aspects d’un personnage selon qu’il est vu par le héros, par un adversaire, par un comparse, à moins encore que la vision soit volontairement limitée à quelqu’une de ces consciences. Le narrateur varie ainsi à sa guise les angles de présentation, passe de l’extérieur à l’intérieur d’un personnage et apporte de ce fait une grande diversité au récit. Il épilogue sur une conduite curieuse, donne des explications sur la situation, éclaire le présent par une remarque qui fait appel à un événement en deçà du texte ( procédé du retour en arrière ) ou bien encore provoque une atmosphère de suspense par un commentaire qui annonce un au-delà de la situation présente ( procédé de l’anticipation ).
    La vision illimitée offre, comme on le voit, bien des avantages. Et bien avant d’être illimitée, la narration s’ouvre à la profondeur psychologique, aux analyses fouillées, à la connaissance du corps humain chère au roman français traditionnel. Inversement, cette technique est extrêmement artificielle. Nous ignorons totalement d’où le narrateur tire ses connaissances. Un pacte de lecture implicite nous informe qu’elles lui viennent du créateur de ce monde illusoire à l’image du nôtre, qui tire des ficelles dans les coulisses pour que les personnages agissent en toute liberté, les événements s’enchaîner naturellement.
    Allons plus loin, nous sommes tellement habitués à ce type de construction que la simple mise en doute du bien fondé d’une telle institution s’avère être comme un défi au bon sens, aux lois du monde romanesque et à la lisibilité même. Les réactions du grand public face aux productions néo-romanesques en sont la preuve.
    Le scripteur reste d’ailleurs libre de doser à sa guise le degré de connaissance qu’il délègue à son narrateur. Il peut diriger ses créatures comme des marionnettes dont il tire les ficelles de manière évidente ou bien encore, comme Flaubert, accepte l’attitude du Dieu caché :
    « L’artiste doit être dans son œuvre comme Dieu dans la création, invisible et tout-puissant; qu’on le sente partout, mais qu’on ne le voie pas »
    Du moins s’y efforce-t-il, car peut-il s’effacer totalement de sa propre fiction ? Un lecteur attentif comprend fort bien qu’ici et là le romancier, quel que soit son désir l’impassibilité se révèle à lui. A l’inverse, certaines fictions sont présentées selon le point de vue d’un narrateur mêlé à l’action. Cette vision se trouve alors nécessairement limitée à ce que le narrateur voit, entend ou apprend. Elle offre différentes combinaisons que nous allons examiner à présent. Le narrateur est représenté dans la fiction. Il en est le héros et il raconte l’histoire selon son point de vue. C’est le narrateur agent ou narrateur protagoniste. Il parle de lui à la première personne. Nous connaissons donc immédiatement, et sans erreur possible, son identité. Cette vision comporte une restriction du champ puisqu’il ne nous sera montré que ce que les yeux du héros auront vu, mais le narrateur gagne en vigueur, en crédibilité, puisque nous nous trouvons unis à la destinée d’un personnage et que c’est avec lui que nous découvrons l’univers du roman :
    « y entonces me llevó del brazo frente a la ventana del mar, me ayudó a dolerme de esta vida puñetera que sólo camina para un solo lado, me consoló con la ilusión de que me fuera para allá, miré, allá, en aquella casa enorme que parecía un trasatlántico encallado en la cumbre de los arrecifes donde le tengo un aposento con muy buena luz y buena comida, y mucho tiempo para olvidar junto a otros compañeros en desgracia, y con una terraza marina donde a él le gustaba setarse en las tardes de diciembre no tanto por el placer de jugar al dominó con aquella cálifa de manpolones sino para disfrutar de la dicha mezquita de no ser uno de ellos ... »
    Le narrateur protagoniste peut également décrire son expérience en se cachant derrière l’anonymat de la troisième personne, ce qui lui permet de donner à la présentation des faits une forme plus objective et de prendre du recul par rapport à l’action dans laquelle il se trouve lui-même impliqué. C’est le cas du docteur Rieux dans La peste d’Albert Camus ; il est le narrateur protagoniste de la chronique mais parle de lui-même à la troisième personne et ne révèle qu’au dernier moment qu’il en est l’« auteur ».
    Il existe une autre forme de « roman à la première personne ». Ici encore, un personnage dit « je » ou une collectivité comme nous le constatons dans El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez dit « nous » ; mais cette fois-ci le narrateur n’est plus le héros du roman. C’est un personnage secondaire qui raconte en observateur plus ou moins impliqué, l’histoire du protagoniste :
    « ...vimos el retén en desorden de la guardia fugitiva, las armas abandonadas en los armarios, ... vimos en el fondo la antigua caballeriza de los virreyes transformada en cochera, y vimos entre las camelias y las mariposas la berlina de los tiempos del ruido, el furgón de la peste, la carroza del año del cometa ... »
    Ce qu’il y a lieu de constater dans notre analyse c’est qu’il faut d’abord détecter qui parle dans le texte avant de prétendre l étudier
    Nous avons rapidement passé en revue les diverses modalités du point de vue. Nous venons par conséquent de réfléchir sur ce qui se passe à travers l’écriture dans un texte en essayant de répondre à la question : qui parle ? ; tout comme Barthes Roland qui affirme dans son Introduction à l’analyse structurale du récit :
    « ... qui parle (dans le récit ) n’est pas qui écrit (dans la vie) et qui écrit n’est pas qui est. »

    Si Gabriel García Márquez décide d’appliquer à l’écriture de El otoño del patriarca des voix narratives au lieu d’une voix unique narratrice, quel usage en fait-il ?

    1 - USAGE ABUSIF DES VOIX NARRATIVES
    De manière générale, la plupart des écrivains développent dans leur œuvre, l’utilisation d’une voix narrative principale choisie dès le départ. En d’autres termes, selon qu’ils décident de s’exprimer sous la plume de la vision illimitée ou limitée, ceux-ci sont sensés se subordonner aux limites imposées par leur choix : les avantages que présente ce choix, les sacrifices qu’il implique ; l’essentiel, c’est d’intéresser le lecteur.
    Cependant, certaines situations de description ou de discours contraignent les romanciers à procéder à des délégations de voix, de façon à pallier les insuffisances générées par le choix initial.
    Or, chez Gabriel García Márquez, le principe du choix initial d’un narrateur de base est exclu au profit d’un amalgame de voix qui entraîne la narration dans un tourbillon tel qu’il est toujours difficile de savoir qui a parlé, qui parle et qui parlera.
    Parmi les instances les plus fréquentes de la machine narrative romanesque, les voix narratives détiennent un pouvoir de décision essentiel dans la compréhension du fonctionnement d’un texte. Encore faut-il que le scripteur en fasse un usage correct afin de permette au lecteur de suivre le fil de l’intrigue.
    El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez fait partie de ceux des nouveaux romans qui excluent de leurs écrits cette assertion ; Cherchant plutôt à briser la rigidité du lien grammatical traditionnel qui unit le narrateur au lecteur en variant l’utilisation du pronom personnel. Nous pouvons lire par exemple lorsque nous ouvrons notre roman :

    « Estas y muchas otras versiones de su estado se iban haciendo cada vez más intensas mientras él medía en los establos la leche para los cuarteles viendo cómo se alzaba en el cielo el martes de ceniza de Manuela Sánchez, hacía sacar a los leprosos de los rosales para que no apestaran las rosas de tu rosa, buscaba los lugares solitarios de la casa para cantar sin ser oido tu primer valse de reina, para que sientas que te mueres si me olvidas, cantaba, se sumergía en el cieno de los cuartos de las concubinas tratando de encontrar alivios para su tormento, y por primera vez en su larga vida de amante fugaz se le desenfrenaban los instintos, se demoraba en pormenores, les desentrañaba los suspiros a las mujeres más mezquinas, una vez y otra vez, y las hacía reir de asombro en las tinieblas no le da pena general, a sus años, pero él sabía de sobra que aquella voluntad de resistir eran engaños que se hacía de sí mismo para perder el tiempo, que cada tranco de su soledad, cada tropiezo de su respiración lo acercaban sin remedio a la canícula de las dos de la tarde ineludible en que se fue a suplicar por el amor de Dios el amor de Manuela sánchez en el palacio del muladar de tu reino feroz de tu barrio de las peleas de perro, se fue vestido de civil, sin escolta, en un automóvil de servicio público que se escabulló petardeando por el vapor de gasolina rancia de la ciudad postrada en el letargo de la siesta, eludió el fragor asiático de los vericuetos del comercio, vió la mar grande de Manuela sánchez de mi perdición con un alcatraz solitario en el horizonte, vió los balnearios desiertos de tus domingos de mar y ordenó que pusieron casetas de vestise y una bandera de color distinto según los humores del tiempo y una malla de acero en una playta reservada para Manuela sánchez, vió ... »

    Non seulement nous découvrons le monde à partir de la conscience du protagoniste, ce patriarche dont nous suivrons l’interminable monologue intérieur pendant toute la durée du livre, mais encore ce « je », ce « tu », ce « il » s’adressent directement à nous et, par la confusion qu’ils instaurent entre le narrateur (le destinataire inscrit dans le texte à qui le narrateur s’adresse parfois), le lecteur et le narrateur, crée l’illusion d’une participation active de celui qui lit l’action qui lui est présentée.
    Ce mode d’écriture développé dans El otoño del patriarca, est aussi bien insolite que novateur. De fait, nous ne savons pas exactement qui parle, ni ce dont il est question dans cet extrait. Car nous y notons un incroyable désordre, une crise époustouflante au niveau des voix narratives dûes à un usage abusif des pronoms personnels et un mépris des signes grammaticaux de ponctuation. Et là encore, les trois points de suspension inscrits à la « fin » de notre extrait prouvent que nous avons décidé volontairement de l’interrompre ! Imaginons alors que nous sommes en train de lire El otoño del patriarca, en entier. Nous ne saurons qualifier la dérive dans laquelle nous serons plongé vu l’aspect d’une telle écriture. C’est vraiment "une écriture de la différence", une écriture du délire qui coupe le souffle et arrête l’écoulement du temps.

    2 - LE CHAMBARDEMENT DU TEMPS.

    Le temps est une instance de la machine narrative romanesque qui permet au romancier d’ordonner ses perceptions en une représentation du monde.
    Facteur déterminant pour le lecteur en quête d’un quelconque repère de datation ; il couvre selon les romans, une période de quelques heures, de quelques jours, d’un mois ou bien s’étend sur des années voir sur plusieurs générations d’une même famille. Par conséquent, chaque romancier à sa façon s’efforce de rendre sensible le passage du temps qui détermine une chronologie révélée la plupart du temps à une lecture attentive. Ainsi donc la présence du temps et son écoulement permettent à la fois la transformation des situations narratives et des personnages qui procurent à celles-ci, un soutien figuratif.
    Autrement dit, ils peuvent être suggérés indirectement par le vieillissement des personnages, mais aussi par la modification des lieux, par une allusion qu’il revient au lecteur de déchiffrer.
    Or, le parcours des trois cent quarante-quatre pages de El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez, nous a laissé perplexe face à cette assertion du temps chronologique de la fiction narrative malgré notre lecture très attentive. En revanche, deux remarques pertinentes peuvent se faire au niveau du temps.
    La première représentation du temps est mémoriale. Il n’y a pas de précision de la temporalité, mais il y a plutôt des allusions générales et indéterminées.
    Notre texte s’ouvre sur des représentations vagues du temps :
    « Durante el fin de semana... »
    « El histório viernes de octubre... »
    « El soporífero jueves de agosto...etc...

    Le caractère indéterminé du temps se rapporte à certains évènements qui se sont déroulés pendant le règne du dictateur.
    Dans la seconde représentation, le temps se veut un peu plus proche de la réalité :
    « ...12 de agosto, general, la fecha inmensa en que estábamos celebrando el primer centenario de su ascenso al poder,... »
    « ...terminaron de sonar las doce y entonces se abrieron las cortinas y entró el egriero general de división Rodrigo de Aguilar en bendeja de plata puesto... »

    « ...en la medianoche del primero de marzo próscimo durante la cena anual del santo Angel Custodio, patrono de los guardaespaldas... »

    Il est vrai que le temps se veut un peu plus réel dans cette deuxième représentation ; mais nous notons simplement que l’apparente précision des repères temporels se révèle à la fin, comme une façade. Car il nous est pratiquement impossible de déchiffrer l’année des dates et des heures ici précisées. On ne sait même pas depuis quand dure le règne du patriarche dont l’âge varie entre 107 et 232 :
    « ... entre los 107 y los 232 años »
    De là provient la confusion, le désordre, le chambardement du temps qui perd sa notion de chronologie. Au principe de chronologie du temps, Gabriel García Márquez substitue une technique de juxtaposition du temps. Le caractère indéterminé du temps procède de ce que les situations narratives tout comme plusieurs évènements différents par leur appartenance textuelle (citations bibliques, faits historiques, quotidiens, parodies) coexistent, s’entremêlent, se concentrent dans un même temps immuable, éternel et simultané. Toute l’écriture de notre roman se regroupe en un seul jour textuel qui englobe la totalité de l’histoire hispano-américaine depuis les temps de la découverte jusqu’aux temps modernes : la fiction commence un lundi et se termine un mardi, soit 24 heures de temps. Ainsi, dans El otoño del patriarca, le dictateur étant le maître incontesté du temps et des évènements, refuse leur écoulement. Il fait suspendre le temps :
    « ...que el reloj de la torre no diera las doce a las doce sino a las dos para que la vida pareciera más larga ... y era como si un ángel atravesara el cielo de la patria, se apagaban las voces, se paró la vida ... »
    Le patriarche dictateur était au centre du temps à tel point que l’horaire de sa vie n’obéissait plus aux normes du temps des hommes mais au cycle de la comète. Il perturbe les lois naturelles pour faire plaisir à sa chère Manuela Sánchez en demandant à ses astronomes de créer au moins une éclipse et rien que pour ses beaux yeux. S’adressant alors à celle-ci, il dit :
    « ...hoy te traigo el regalo más grande del universo, un prodigio del cielo que va a pasar esta noche a las once cero seis para que tú los veas, reina, sólo para que tú lo veas, y era el cometa ».

    Le dictateur se fond ainsi dans l’univers. Il n’est ni dans le jour, ni dans la nuit, il est hors du temps. La preuve en est qu’il adore le chiffre 12
    ( minuit ) : ni dans le jour, ni dans la nuit il prend les plus grandes décisions de son existence et commet les actes les plus importants de sa vie.
    Le chambardement au niveau de la narration diégétique influe sur la conception du temps et brise sa chronologie. C’est le refus de l’écoulement du temps imposé par le dictateur au peuple que l’auteur traduit dans l’œuvre à travers un rejet de la temporalité. Une chose est claire : le temps se veut fuyant, simultané et la rapidité des actions tel un vent de tourbillons, mêlée au dynamisme de Gabriel García Márquez dans son mépris total des signes grammaticaux de ponctuation signifient une victoire sur le temps, faisant de El otoño del patriarca,un roman universel qui échappe au temps et s’adapte à tous les temps. C’est la fin de l’oppression, la fin de la dictature dans notre texte qui s’ouvre à un futur sans dictature :
    « ... y ajeno a los clamores de las muchedumbres frenéticas que se echaban a las calles cantando los himnos de júbilo de la noticia jubilosa de su muerte y ajeno para siempre jamás a las músicas de liberación y los cohetes de gozo y las campanas de gloria que anunciaron al mundo la buena nueva de que el tiempo incontable de la eternidad había por fin terminado. »
    un futur où le peuple, Gabriel García Márquez et son œuvre sont libres de vivre plusieurs temps et de circuler à travers plusieurs espaces.

    3 - LES ESPACES DE DESCRIPTION

    L’espace est le lieu où peut se situer un objet, une action etc...
    Au cinéma, espace et action sont donnés d’un même coup, pro - jetés au visage du spectateur sans que celui-ci ait besoin qu’un discours spécial, parallèle au déroulement des événements, lui fournisse des renseignements sur le lieu où se situe la séquence, les objets qui entourent le héros, la toile de fond sur laquelle se détache l’intrigue.
    Dans un roman, au contraire, l’auteur, s’il veut évoquer l’espace dans lequel évoluent ses personnages, doit nécessairement recourir à la description et, corrélativement, suspendre pour un temps déterminé le cours de son récit. Autrement dit, l’espace dans un roman n’est jamais qu’un espace verbal. Ce phénomène, régulièrement inscrit dans tout récit, relève du conflit existant entre la simultanéité de la vision objectale et la successivité inhérente à l’écriture qui se déroule, elle, selon une linéarité incontournable.
    Ainsi l’espace fournit-il au romancier les moyens de varier les modes de présentation narrative. Le déplacement d’un personnage amène, un échange de lettres, fournit l’occasion d’un récit fait par une tierce personne qui possède des renseignements que les autres ne connaissent pas, prépare un rebondissement de l’action par l’introduction d’un fait rapporté qui s’est passé ailleurs...
    En sommes, comme l’a fort bien remarqué Roland Bourneuf, « l’espace dans un roman est plus que la somme des lieux décrits » exemple page 33

    Loin d’être uniquement une sorte d’ornementation accessoire chargée d’apporter la touche de pittoresque nécessaire à la perfection du décor de la fiction, la représentation de l’espace est, elle aussi, intimement liée au fonctionnement de l’œuvre romanesque. Tout comme fonctionnent les chapitres précédents de El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez; ainsi ses espaces de description sont-ils dans leur quasi-totalité des espaces de désordre. Dans le palais présidentiel aux portes grandes ouvertes dont le désordre fantastique empêchait d’établir où était le gouvernement, souffle un vent de putréfaction :
    « ... vimos el retén en desorden de la guardia fugitiva, ... dormían los leprosos en los tiempos grandes de la casa, ... habían proliferado tanto en el abandono que apenas si quedaba un resquicio sin olor en aquel aire de rosas revuelto con la pestilencia que nos llegaba del jardín y el tufo de gallinero y la hedentina de boñigas y fermentos de orines de vacas y soldados de la basílica colonial convertida en establo de ordeño. Abriéndonos paso a través del matoral asfixiante ... vimos el orden de guerra de las cocinas, la ropa podrida al sol en las albercas de lavar, la sentina abierta del cargadero común de concubinas y soldados ... »

    Ainsi la satire que Gabriel García Márquez fait du dictateur dans ses descriptions nous mène-t-elle vers les salles où se situe la maison civile immense et triste :
    « ... la casa civil, inmensa y triste, por cuyas celosías desportilladas seguían metiéndose los gallinazos. No tuvimos que forzar la entrada, como habíamos pensado, pues la puerta central pareció abrirse al solo impulso de la voz, de modo que subimos a la planta principal por una escalera de piedra viva cuyas alfombras de ópera habían sido trituradas por las pezuñas de las vacas, y desde el primer vestíbulo hasta los dormitorios privados vimos las oficinas y las salas oficiales en ruinas por donde andaban las vacas impávidas comiéndose las cortinas de terciopelo y mordisqueando el raso de los sillones, ... vimos un comedor comido por las vacas, ... »

    Le palais présidentiel ( maison civile ), principalement situé dans un port et sur une montagne, donne sur la mer et abrite le dictateur entouré de lépreux, d’aveugles, de paralytiques, de concubines, de vaches, de poules etc...
    Comme une grande fête publique, la satire du dictateur se fait principalement sur une place : la Place d’Armes ( Plaza de Armas ) qui tout comme le palais ( Casa Civil, Casa del Poder ) est devenue public à cause de la mort du dictateur :
    « Sabíamos que él etaba ahi, losabiamos porque el mundo seguía, la vida seguía, el correo llegaba, la banda municipal tocaba la retreta de valses bobos de los sábados bajo las palmeras polvorientas y los faroles mustios de la Plaza de Armas, y otros músicos viejos reemplazaban en la banda a los músicos muertos »

    Sur cette même Place d’Armes se retrouve le désordre de l’œuvre par l’exécution d’actes sanglants et meurtriers qu’ordonne le dictateur :

    « ... exhibieron la cabeza macerada con sal de piedra en la Plaza de Armas, la pierna derecha en el confin oriental de Santa María del Altar, la izquierda en el occidental sin límites de los desiertos de salitre, un brazo en los páramos, el otro en la selva, ... »
    En dehors de la Place d’Armes, nous avons le marché municipal
    (el mercado del miércoles) où Laeticia Nazareno et le petit Emmanuel ont été déchiquetés et dévorés par des chiens sauvages qui les ont avalés vifs :
    « ... a Leticia Nazareno y al niño los habían comido a pedazos los perros cimarrones del mercado público, se los comieron vivos ... »

    Quant au vieux quartier des batailles des chiens de Manuela Sanchez, il fut détruit sans l’accord des anciens locataires qui selon l’ordre présidentiel, n’avaient pas le droit d’être les voisins d’une reine. On les avait envoyés pourrir sur un autre fumier et un autre quartier de Manuela Sanchez fut construit afin qu’elle ne puisse le contempler rien que de sa fenêtre :
    « ... y ella la abrió y me quedé petrificada de pavor al ver lo que habían hecho de mi pobre barrio de las peleas de perro, ... »

    Gabriel García Márquez nous décrit même les chambres à coucher où le désordre atteint son paroxysme :
    « En el dormitorio de Bendición Alvarado ... encontramos algunas jaulas desportilladas con huesesitos de pájaros convertidos en piedra por los años, vimos un sillón de mimbre mordisqueado por las vacas, ... »
    « En el dormitorio nupcial de Leticia Nazareno, ..., vimos una cama buena para desafueros de amor con el toldo de punto convertido en un nidal de gallinas... »

    Ce qu’il y convient de noter dans la technique descriptive de notre auteur, c’est - comme nous l’avons déjà souligné - le fait qu’espace et action nous aient été donnés d’un même coup, pro - jetés au visage. Nous découvrons en même temps que la collectivité de notre texte, les espaces de description tout comme au cinéma. Nous ne sommes plus dans la successivité inhérente à l’écriture qui se déroule selon une linéarité, mais nous sommes plutôt dans la simultanéité de la vision objectale. C’est ainsi qu’à travers ces espaces qui remplissent une fonction décorative, symbolique et emblématique nous tenterons de découvrir les personnages qui les caractérisent.

    4 - LE PERSONNAGE PRINCIPAL

    Il est devenu commun depuis Balzac de considérer que le décor est à l’image d’un personnage, qu’il influe sur lui et le façonne. Le caractère d’un héros nous est signifié à travers les détails matériels qui constituent le cadre de sa vie quotidienne : Telle chambre, tel homme ; tel palais présidentiel, tel président. Ainsi le personnage principal, le patriarche dictateur est l’incarnation vivante du désordre.
    En le décrivant, Gabriel García Márquez cherche à découvrir au-delà de l’image fixe d’un personnage, les caractéristiques du pouvoir dictatorial dans ses moindres détails.
    Le dictateur incarne la désintégration, la monstruosité, la maladie
    (schizophrénie), l’insécurité, la cruauté qui nous mène à l’idée du POUVOIR démesuré, nous permettant ainsi de satiriser cette idée et de la détruire.
    Qui est donc ce dictateur ? Sa description rompt avec tous les canons modernes. C’est un vieux général qui a entre 107 et 232 ans ; il est aussi proche de sa naissance que de sa mort, de son enfance que de sa vieillesse :
    « aunque en verdad el cuerpo roto por los gallinazos no era más grande que un hombre medio de nuestro tiempo, y tenía unos dientes sanos, pequeños y romos que parecían dientes de leche, y tenía un pellejo color de hiel punteado de lunares de decrepitud sin una sola cicatriz »
    « pues los textos oficiales lo referían como un patriarca de tamaño descomunal que nunca salía de su casa porque no cabía por las puertas, que amaba a los niños y a las golondrinas, que conocía el lenguaje de algunos animales (...) que conocía el secreto de una sal de virtud para sanar las lacras de los leprosos y hacer caminar a los paralíticos »

    Loin d’être l’image classique du corps humain achevé et en pleine maturité, libre de toute activité physique et morale ; il est une image grotesque en métamorphose :

    « se dijo a un tiempo que había seguido creciendo hasta los cien años y que a los ciento cincuenta había tenido una tercera dentición »

    Il est un corps inachevé dont les caractéristiques animales et végétales laissent entrevoir d’énormes anomalies telles son testicule hernié, seule partie épargnée par les charognards qui entraient et sortaient des fenêtres du palais présidentiel sans autorité :

    « y tenía el braguero de lona en el testículo heniado que era lo único que habían eludido los gallinazos a pesar de ser tan grande como un riñón de buey »

    Les anomalies du dictateur ne sont pas seulement physique parce qu’il a toujours besoin du soutien moral de Patricio Aragones et de Rodrigo de Aguilar « su doble perfecto » , de Leticia Nazareno, de Manuela sanchez et de Bendición Alvarado, sa mère.
    En fait, l’image grotesque et étrange du dictateur ainsi présentée, est clairement associée à celle de sa mère Bendición Alvarado qui comme son nom l’indique a sans doute reçu la bénédiction d’un être suprême, nous ramenant ainsi à l’histoire biblique de la très sainte vierge marie qui donna naissance à Jésus Christ, fils de Dieu, soit dit en passant.
    Le patriarche et sa mère ne forment plus qu’un seul corps. Cette relation qui les lie, se présente tout comme celle qui lie notre dictateur aux autres personnages, par des dialogues entre fils et mère, c’est à dire, à travers la lecture des pensées de chacun d’eux.
    Il est nécessaire de remarquer ici que la définition de l’image du patriarche apparaît en grande partie à travers le point de vue de sa mère. Bendición Alvarado est au cœur des grandes décisions du pouvoir. Rien ne se fait sans son accord comme si son fils le patriarche était encore enfant. Il l’est certes à travers sa dépendance affective vis-à-vis de sa mère, dans la plupart de ses décisions spontanées, instinctives et incontestables ; mais autant le dictateur se retrouve toujours au stade de l’enfance, autant ses propres réflexions, les ordonnances et les directives qu’il profère surtout à ses proches collaborateurs lui permettent de se croire l’égale de Dieu, bien qu’il ne soit pas encore adulte ni mature. Ce qui paraît à la fois paradoxale, ironique et ambigu dans les agissements de notre personnage réside dans le fait qu’il se prenne pour Dieu le tout puissant alors qu’il n’a même pas atteint le stade de maturité d’un homme adulte. Comment peut-il ainsi gouverner toute une collectivité, tout un peuple ?
    Tout comme Dieu le père, Dieu le fils et Dieu l’esprit saint dont le nom est au-dessus de tout nom, pour ainsi dire du mystère catholique et apostolique de la sainte trinité, notre patriarche ne possède pas de nom, il n’a pas d’identité et il est omniprésent par sa personnalité repartie en trois : Patricio Aragones, Rodrigo de Aguilar et lui-même le dictateur forment un seul personnage. En outre il fait des miracles : la guérison des paralytiques, des aveugles et des lépreux :
    « él había devuelto el curtis a los leprosos, la luz a los ciegos, la habilidad a los paralíticos » ,
    et même le titre de "patriarche" attribué au titre de ce voyage suggère un personnage de l’ancien testament : Abraham, le père de la croyance religieuse chrétienne.
    Toutes ces similitudes bibliques unissant notre dictateur à la divinité rendent le personnage principal intangible, complexe, difficile à cerner dans son ensemble, indescriptible et même mythique. Dans notre texte d’analyse, l’être du patriarche est le mythe que seule l’imagination peut essayer de décrire dans sa plénitude.
    Il est vrai que le dictateur passe de l’extravagance de ses rêves et ses passions infantiles à la plénitude divine sans transition ; une chose est claire : il n’est pas Dieu mais à cause de son immense pouvoir, le peuple le divinise.
    Le Dieu d’Abraham, d’Isaac, et de Jacob est saint à la différence du dictateur dont la moralité pourrait être reléguée au rang animal. Cela se vérifie surtout au niveau de sa vie affective immature et désordonnée.
    Le patriarche se réfugiait dans la pénombre des concubines, en choisissait une, sautait sur celle-ci, sans la déshabiller ni se déshabiller, sans même fermer la porte, et on entendait alors son halètement sans cœur de mari en rut, le tintement saccadé de l’éperon d’or, ses pleurnicheries de petit toutou, la panique de la femme qui gaspillait son temps d’amour à essayer d’écarter les regards sales de ses rejetons au-dessus d’elle, ses cris de déguerpissez !, allez jouer dans la cour !, ce n’est pas un spectacle pour les enfants ! Timide en amour en effet, notre héros va jusqu’à commettre des actes incestueux avec sa propre mère :

    «...porque él la visitaba a diaro mientras la ciudad chapeleaba en el légamo de la siesta,le llevaba las frutas azucaradas que tanto le gustaban y se valia de la ocasión para desahogarse con ella de su condición amarga de calanchin de infantes,.... »

    On estimait qu’au cours de sa longue vie il avait dû avoir plus de cinq mille enfants, tous des prématurés, issus de maîtresses sans amour qui s’étaient succédés dans son harem le temps qu’il souhaite en tirer du plaisir, mais aucun enfant ne portait son prénom ni son nom, si l’on exceptait celui que lui avait donné Leticia Nazareno et qui fut nommé à sa naissance, général de division avec territoire et commandement ; car le dictateur estimait que personne n’est fils de personne sinon de sa mère et d’elle seule :

    « porque él consideraba que nadie era hijo de nadie más de su madre,y sólo de ella. »

    Cette certitude semblait valable même pour lui car on savait que c’était un homme sans père comme les despotes les plus illustres de l’histoire, le seul parent qu’on lui connût, et peut-être le seul vraiment, étant sa mère bien-aimée Bendición Alvarado à qui les livres d’école attribuaient le prodige de l’avoir conçu sans l’intervention d’aucun homme et d’avoir reçu en songe les clefs hermétiques de son destin messianique, sa maman qu’il avait proclamée par décret la mère de la patrie grâce à ce simple argument qu’on n’a qu’une seule mère. Toutes ces tentatives de description déterminent l’existence de notre patriarche, et riment avec sa vie d’homme solitaire qui affiche une ignorance intellectuelle reconnue par sa mère lorsque celle-ci affirme :

    « si yo hubiera sabido que mi hijo iba a ser presidente de la república,lo hubiera mandado a la escuela,... »
    Quand on sait que l’école procure une certaine ouverture d’esprit dans tous les actes ainsi que dans les relations inter humaines de celui qui la fréquente nous pouvons affirmer que l’ignorance du dictateur constitue pour lui une anomalie créatrice des ordonnances insensées vis-à-vis des autres personnages. Cette anomalie pourrait même constituer l’une des sources de l’ambiguïté de la personnalité de notre héros partant, de toute l’œuvre soumise à notre analyse qu’est El otoño del patriarca.
    Ainsi, dans cette ambiguïté, nous pouvons noter le dédoublement de la personnalité du dictateur qui se présente à la fois comme Rodrigo de Aguilar et comme Patricio Aragones et qui finalement n’arrive plus à déterminer sa propre personnalité :
    « y al fin y al cabo soy yo, y no tú, de modo que dale gracias a Dios que esto no era más que un juego »
    C’est dire que notre personnage principal se reconnaît à la fois comme un Dieu et comme un jeu, comme une fiction qui devient mythologique de part son désordre caractériel. Personne ne peut contester la volonté du dictateur qui exerce un pouvoir démesuré :

    « él solo era el gobierno, y nadie entorpecía ni de palabra ni de obra los recursos de su voluntad... »
    De sortes que toutes ses passions, telle son amour pour Manuela Sánchez, ont des nuances de folie :
    « Manuela Sanchez de mi mala hora con el vestido de muselina y la brasa de rosa en la mano y el olor natural de regaliz de su respiración dime que no es verdad este delirio, decía ... »
    Ce qu’il faut retenir de notre personnage principal, c’est qu’il incarne un désordre, une ambiguïté aussi bien physique que morale. Ainsi donc, l’anomalie corporelle dont fait montre notre héros, se reflète tant au niveau de l’exercice de son pouvoir que sur ses relations avec les autres personnages de notre texte.
    Dans cette première partie de notre analyse nous pouvons constater qu’avec tout procès d’écriture et de lecture, nous avons deux forces en présence : l’écrivain qu’est ici Gabriel García Márquez d’une part, et le lecteur que nous sommes d’autre part.
    Implicitement, nous avons essayé de montrer qu’il existe par rapport aux normes d’élaboration textuelle préétablies, une différence qu’incarne El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez. Il en ressort dans ce cadre ainsi présenté, que la subversion foncière de l’ordre nous révèle une ambiguïté, un désordre effectif aussi bien au niveau de la narration diégétique, qu’avec les instances narratives.
    C’est ainsi qu’on pourrait schématiquement comparer les procédés d’écriture du roman à visée textuelle qu’est El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez et de l’ancien roman à visée réaliste en représentant deux entonnoirs inversés dont l’un symboliserait grossièrement la démarche d’une littérature de la reproduction tandis que l’autre rendrait compte du cheminement d’une littérature de la production dont la seule réalité est la réalité du texte.
    « Monde réel » « Base minime »

    expression
    réduction création
    romanesque expansion
    romanesque

    Représentation texte

    Dans cette perspective, la création à visée textuelle dont fait montre Gabriel Garcia Marquez à travers El otoño del patriarca, au lieu d’opérer la réduction inévitable d’un tout en une partie, part d’une base minime qu’elle va développer par un travail sur le matériau langagier lui-même. Cette base minime engendre une prolifération de directions d’où naîtront les divers épisodes qui formeront la fiction. Le désordre de cette écriture procède de la prolifération de direction qui, à raison de la diversité des épisodes textuels, éteint toute possibilité de compréhension de la part du lecteur ; de notre part.



    ADJOA NATHALIE KESSE

  • LA SUBVERSION FONCIERE DE L'ORDRE DANS L'ECRITURE DE MARQU

    Un point de départ consiste à remarquer qu’un texte narratif ou autre, est un assemblage de mots, de phrases, composé selon un ordre donné qui en assure la cohérence. La question qui nous intéresse ici est de savoir s’il est possible de distinguer un ordre narratif spécifique commun, à l’intérieur d’une société donnée, à un auteur d’une part, pour l’encodage du procès d’écriture et à un lecteur de l’autre, pour le décodage du procès de lecture.
    L’hypothèse théorique sur laquelle on s’appuiera consiste à poser qu’il existe, de façon généralement implicite, une compétence narrative commune au scripteur et au lecteur à l’intérieur d’un groupe culturel donné, compétence qui permet à la fois de comprendre, de mémoriser et de résumer un récit. Ainsi, pour en rester à un plan très simple, lorsqu’on raconte une histoire à un enfant, celui-ci ponctue souvent le récit qu’il écoute de «et après... », « et alors... » qui tendent à montrer que non seulement il suit le fil du récit mais qu’il attend avec impatience la suite. Or, lorsque le conteur achève sa narration, le jeune auditeur, intuitivement, n’éprouve plus le besoin de demander la suite mais réclame tout au plus la répétition de l’histoire : « encore ! ».
    En d’autres termes, il possède déjà une compétence narrative suffisante pour dominer implicitement une certaine logique narrative et savoir quand un récit est terminé ou non. Le chapitre sur le principe de subversion affecte toute l’écriture de El otoño del patriarca. Aussi bien au niveau de la diégèse de notre texte, qu’au niveau des instances narratives, le désordre logique ou causal ; le désordre chronologique ou temporel est foncé à tel point que l’envie pour l’enfant qu’est le lecteur comme nous, de réclamer à Gabriel García Márquez le scripteur, la répétition de l’histoire est étouffée. C’est ce qui nous pousse à porter cette première partie de notre analyse sur la subversion foncière de l’ordre :
    - Au niveau de la narration diégétique
    - Au niveau des instances narratives

    I - AU NIVEAU DE LA NARRATION DIEGETIQUE.

    Une narration diégétique ne peut être que l’histoire racontée. D’une manière générale, ce que nous savons de la diégèse, c’est à dire du récit romanesque dont fait partie le texte de notre analyse, c’est qu’il intègre le groupe des romans que l’on pourrait appeler aujourd’hui « les romans lisibles » répondant ainsi à un schéma assez proche de celui que l’on connaît bien avec la tradition de l’œuvre dramatique classique :
    - L’exposition
    - Le nœud
    - Le dénouement.
    D’après le petit robert, l’exposition constitue la partie initiale de l’œuvre où l’auteur fait connaître les circonstances et les personnages de l’action, les principaux faits qui ont préparé cette action.
    Le nœud constitue la péripétie (changement soudain, sans transition, de situation dans une action dramatique, un récit) ou la suite de péripéties qui amènent l’action à son point culminant.
    Le dénouement enfin détache une intrigue (ce qui est intriqué, embrouillé, rendu complexe, une action au théâtre). Ce type de réflexion entièrement centrée sur la crise elle-même (avant - pendant – après ) est bien connue.
    Tout le théâtre classique français relève de cette montée de la tension conflictuelle, au sens le plus large du terme, que l’on représente couramment sous la forme d’une courbe inscrite entre une ‘’abscisse’’ marquant le déroulement de l’intrigue et ‘’une ordonnée’’ indiquant la tension dramatique : exposition d’une situation, évolution vers un conflit montée du conflit jusqu’à un point culminant, résolution. En un mot, une diégèse à une structure d’ordre chronologique.
    Or dans notre texte, la première remarque que fera le lecteur le moins averti, l’apprenti lecteur ou même le professionnel, C’est celle de l’inversion des six chapitres que compte l’œuvre.

    1-RUPTURE DE LA CHRONOLOGIE

    La véritable chronologie est remplacée par une autre chronologie truquée qui ne tient pas compte de l’ordre événementiel réel. Il est vrai qu’on ne trouve l’ordre temporel à l’état purement chronologique que dans la « vie réelle » et dans les constats qui en dressent le relevé : étude historique, chroniques judiciaires, biographies, journaux intimes etc... Gabriel García Márquez aurait pu perturber l’ordre purement événementiel par de simples digressions, des inversions, des anticipations sans toutefois empêcher de suivre le fil directeur de l’intrigue.
    C’est malheureusement le contraire qui se vit dans El otoño del patriarca : Le dernier chapitre se trouve au premier ; le premier se trouve au troisième ; le troisième devient le quatrième, le deuxième chapitre reste tel, le quatrième passe au cinquième et le cinquième chapitre se retrouve aux dernières pages du roman. A tel point que le roman au lieu d’être composé ainsi I, II, III, IV, V, VI ; devient VI, II, I, III, IV, V. Le cadavre du patriarche a été découvert une première fois et :
    « La segunda vez que lo encontraron carcomido por los gallinazos en la misma posición, ninguno de nosotros era bastante viejo para recordar lo que ocurrió la primera vez, pero sabíamos que ninguna evidencia de su muerte era terminante, pues siempre había otra verdad detrás de la verdad » .
    Et cette autre vérité à propos de la mort du patriarche cachée par la première et que personne parmi les témoins de la découverte du cadavre ne connaît ; cette connaissance à laquelle attribue la plus grande valeur, la collectivité violatrice du palais présidentiel, est révélée pêle-mêle dans l’inter texte au moyen de la technique du rebondissement de l’action (prolepse) d’une part ; et celle du retour de l’action dans le passé (analepse) d’autre part ; de sorte que la logique du récit tout entier est rompue.
    Ici, après la seconde découverte du cadavre au chapitre II,
    « ... volvimos a encontrarlo muchos años más tarde en una época de tantas incertidumbres que nadie podía rendirse a la evidencia de que fuera suyo aquel cuerpo senil carcomido de gallinazos y plagado de parásitos de fundo de mar » au chapitre III.

    La technique de l’analepse permet dans ce même chapitre, de retrouver dans la narration tantôt les actions terroristes du patriarche :
    « ... había ordenado meter a dos mil niños en una barcaza cargada de cemento que fue dinamitada en el mar, ... » ,.

    tantôt la forte crainte qu’il nourrissait de son vivant pour tout son entourage et surtout pour les hommes de lettres et ceux de l’armée :

    « ... a los más peligrosos los mantenía más cerca para vigilarlos mejor, a los menos audaces los mandaba a guarniciones de frontera, ... »

    Avec cette même technique de l’analepse, Gabriel García Márquez nous permet de découvrir au chapitre IV, comme suite à l’histoire de notre cadavre du palais présidentiel :

    « ... la muerte atroz de Leticia Nazareno cuando se quedó solo en aquella casa de nadie mientras los asuntos del gobierno cotidiano seguían andando solos ... » ;

    avant de nous plonger dans l’histoire amoureuse du patriarche et de Laeticia Nazareno. C’est ainsi que par à coups, nous butons contre :

    « ... la canonización de su madre Bendición Alvarado con base en las pruebas abrumadoras de sus virtudes de santa, ... »
    et dans les pages suivantes de notre texte, la bonté de la mère canonisée :

    « ... Bendición Alvarado abandonaba a la felicidad de sus sirvientas, porque era buena, padre, era humilde, las ponía a dormir en sábanas de percal mientras ella dormía sobre la estera pelada en un camastro de cuartel ... »

    Nous nous retrouvons dans le même récit et sans transition c’est à dire, pendant que l’histoire de la maman adorée continue , avec notre dictateur qui assassine son ministre de la défense Rodrigo de Aguilar, et qui le cuisine pour le faire manger par les autres ministres. Inutile de rappeler que bien avant au chapitre III, la technique du prolepse nous avait permis de savourer avec les autres ministres, le corps de Rodrigo de Aguilar qui :

    « ... entró ... en una bandeja de plata puesto cuan largo fue sobre una guarnición de coliflores y laureles, macerado en especias, dorado al horno, aderezado con el uniforme de cinco almendras de oro de las ocasiones solemnes y las presillas del valor sin límites en la manga del medio brazo, catorce libras de medallas en el pecho y una ramita de perejil en la boca, listo para ser servido en banquete de compañeros por los destazadores oficiales ante la petrificación de horror de los invitados que presenciamos sin respirar la exquísita ceremonía del descuartizamiento y el reparto, y cuando hubo en cada plato una ración igual de ministro de la defensa con relleno de piñones y hierbas de olor, él dio la orden de empezar, buen provecho señores . »

    Là, après avoir tourné en rond autour du passé de notre cadavre, nous retournons auprès de nos témoins de la découverte du corps au
    chapitre V :
    « ... acabamos de sacar los cascarones podridos de las vacas y pusimos un poco de arreglo en aquel desorden de fábula,.… Nos encontrábamos inermes ante esa evidencia comprometidos con un cuerpo pestilente que no éramos capaces de sustituir en el mundo ... »

    Le jeu littéraire reprend avec l’histoire du défunt président à laquelle sont mêlées dans ce même chapitre, celles de la célébration du premier centenaire , la mort de Laeticia nazareno et de son fils Emmanuel.
    « ...a Leticia nazareno y al niño los habían descuartizado y se los habían comido a pedazos los perros cimarrones del mercado público, se los comieron vivos... »

    Le chapitre VI fait montre de la solitude, la déchéance et la mort du patriarche, à tel point qu’au lieu de suivre le fil d’une histoire unique , celle du patriarche dictateur, nous sommes enrôlés dans plusieurs récits contés en vrac. D’où provient alors cette technique subversive créée au niveau de la chronologie des chapitres ?
    Gabriel García Márquez ne s’inspire-t-il pas du surréalisme littéraire prôné par André Breton ?
    En s’inspirant des techniques surréalistes, Gabriel García Márquez peint la réalité hispano-américaine dans son essence, telle que la perçoit son esprit d’écrivain. C'est une manière à lui de rechercher sa liberté dans la création littéraire. Il ne recourt pas aux artifices de l’écriture pour la façonner de manière romanesque. Il veut plutôt montrer à travers la juxtaposition des récits intermédiaires et secondaires, et le désordre chronologique qui s’en suit, le foisonnement incontrôlé et les différentes pérégrinations de son propre esprit et de sa pensée.
    Nous remarquons dans cette première partie de notre travail, une retranscription directe et spectaculaire sur les pages de notre texte d’étude, de pensées les plus intimes dans l’ordre ou plutôt dans le désordre dans lequel elles surviennent, au gré de la mémoire, de l’imagination, du rêve ou de l’association d’idées. Ceci rend de plus en plus opaque notre instance énonciative lorsqu’elle se voit fortifiée par la multiplication des récits intermédiaires.

    2- MULTIPLICATION DES RECITS INTERMEDIAIRES

    Comme nous l’avons déjà ébauché plus haut, la multiplication des
    récits intermédiaires est une autre façon d’accentuer le désordre qui se trouve au niveau du bouleversement des chapitres. C’est une continuité dans la subversion de l’ordre. Plusieurs histoires sont racontées en même temps ; on ne sait plus ce dont il s’agit exactement. Dès le début de El otoño del patriarca, nous entrons dans un palais présidentiel qui nous est décrit par des témoins :
    « A lo largo del primer patio cuyas baldosas habían cedido a la prisión subterránea de la maleza, vimos el retén en desorden de la guardia fugitiva, las armas abandonadas en los armarios, el largo meson de tablones bastos con los platos de sobras... »
    Nous découvrons un cadavre :
    « ... estaba tirado en el suelo, bocabajo, con el brazo derecho doblado bajo la cabeza para que le sirviera de almohada, ... »
    Nous découvrons l’histoire du cadavre :
    « Aquel estar simultáneo en todas partes durante los años pedregosos que precedieron a su primera muerte, »
    Ici commence la multiplication des récits intermédiaires
    « aquel subir mientras bajaba, aquel extasiarse en el mar mientras agonizaba de malos amores no eran un privilegio de su naturaleza, como lo proclamaban sus aduladores, ni una alucinación multitududinaria,
    como decían sus críticos, sino que era la suerte de contar con los servicios integros y la lealtad de perro de Patricio Aragonés, su doble perfecto, ...cuando le vinieron con la novedad mi general de que una falsa carroza presidencial andaba por pueblos de indios... » ;
    le cadavre est retrouvé tantôt sur la mer, tantôt blessé par l’amour néfaste, tantôt trompé par son double parfait Patricio Aragonés et tantôt en visite dans les villages indiens. L’éclatement de la diégèse permet à un personnage inconnu dans l’intrigue précédente, de nous conter un jour passé en compagnie du dictateur :
    « ... y entonces me llevó del brazo frente a la ventana del mar, me ayudó a dolerme de esta vida puñetera que sólo camina para un solo lado, me consoló con la ilusión de que me fuera para allá, miré, allá, en aquella casa enorme que parecía un transatlántico encallado en la cumbre de los arrecifes donde le tengo un aposento... » .
    Et ce récit intermédiaire vient perturber une fois de plus, le désordre dans lequel nous plongeait l’histoire du patriarche.
    A cette histoire singulière, s’ajoute celle de Demetrio Aldores qui donne les raisons de son désaccord avec la canonisation de Bendición Alvarado, la mère du dictateur et celle d’une femme qui connaissait le dictateur depuis son enfance.
    Cette façon d’intercaler un récit dans un autre, d’entremêler plusieurs intrigues procède de la technique de la mise en abyme. C’est une forme d’enchâssement qui vient accentuer le désordre déjà établit dans la distribution des chapitres. Gabriel García Márquez renonce à raconter une histoire au sens plein du terme et n’hésite pas, en revanche à raconter des histoires. Alors, si on ignore la plupart du temps ce dont parle El otoño del patriarca à cause de la prolifération frénétique des récits intermédiaires, sait-on au moins qui parle dans cette fiction moderne ? Nous tenterons de répondre à cette question au niveau des instances narratives.

  • RETRATO DE LA REINA ISABEL DE VALOIS Y SUS RETRATADORES

    El siglo de oro, siglo XVI español es un siglo de Reinas, mujeres procedentes de distintas Cortes Europeas, de diferentes físicos y gustos. Isabel de Portugal, María Tudor, Isabel de Valois, Ana de Austrias, Manuela de Portugal cuyo destino quiso hacerla pasar a la historia como princesa de Asturias… Portugal, Inglaterra, Francia, El Imperio…Carlos I, Carlos V, Felipe II buscando alianzas en Europa, persiguiendo grandes objetivos, y ellas, sus esposas, contribuyendo a elogiar y otorgar prestigio a sus imágenes, a dotar a la Corte del lujo y el esplendor convenientes a su rango; y, cuyos retratos fueron objeto igualmente de lujo y de mucho prestigio por parte de sus retratadores. Isabel de Valois, esta Reina española procedente de Francia sería el objeto de nuestro retrato.
    Según el historiador Peter Burke , el testimonio de una serie de imágenes es más fiable que el de una imagen individual, de manera que el uso de la imagen como relato y comentario por parte del observador implica la búsqueda de un mayor número posible de fuentes iconográficas. Por tanto, encontramos enriquecedor la colección de varios retratos de Isabel de Valois por parte de diversos retratistas en nuestro intento de reinvención de la historia tanto de la Reina francesa como de sus retratadores. En ello, la primera oportunidad de Alonso Sánchez Coello para hacer un gran retrato cortesano fue el encargo del retrato de la joven Reina Isabel de Valois. Este retrato fue todo un éxito en los años 1559-1560 y lo sigue siendo hasta el momento.
    Isabel de Valois se presenta de pie en uno de sus encantadores vestidos franceses como lo solía hacer en sus primeros momentos en España hasta que ya no le quedaran bien estos vestidos traídos de su tierra natal gala. Lleva puesto en el retrato, una saya de brocado de raso asalmonado, bordeada profusamente en oro a lo largo de los bordes y en el talle. Debajo asoma un vestido interior de damasco blanco, con sus mangas acuchilladas y cerradas las aperturas con puntas de oro. Tiene la saya un gran escote a la francesa, tapado por una gorguera que termina en un cuello abierto. La gorguera está cubierta por una tela de rejilla, formada por piedras y perlas. Todo un juego de joyas realza el traje: el escote se termina con una magnífica tira de perlas y rubíes incrustados en oro que se repiten de igual manera en el tocado y en el cinturón. Esta combinación de joyas culmina en el collar del que pende en el centro la joya más rebuscada de las reinas españolas: la perla “peregrina”.
    El pintor coloca a la joven al lado de la ventana, marcada por su columna de jaspe; desde las alturas del Alcázar se ve el Tajo y uno de sus puentes. Aprovecha Alonso Sánchez Coello que la figura menuda de la Reina está subida en el estrado y que puede pintarla desde abajo, resultando más alta, más majestuosa, cosa que con esta jovencísima a sus catorce años, aún medio enferma, aún insegura en el nuevo ambiente, mimosa y no siempre de buen humor, no parecía fácil si al mismo tiempo se quería reflejar la verdad. Y eso lo entendía el pintor como su primerísimo misión. También aquí pinta, como en los retratos de Doña Juana, de Don Juan Carlos, las orejas, el cutis pálido y sin frescor, de la cara cansada. Pero al mismo tiempo envuelve a la joven Reina en el brillo suave de toda una gama de tonos rojos que emanan y se reflejan de la seda de su vestido. Con esto hace comprender al espectador que Isabel de Valois esta niña caprichosa, tiene el encanto de un ser de lujo, una malicia alegre que parece asomar por los ojos rasgados. Vuelve a acercarla al máximo al plano del cuadro, más aún de lo que lo hizo en sus demás retratos para poder dar una de las pocas sensaciones de vida inmediata que le permite el retrato cortesano: el brazo izquierdo parece que se despega del resto del lienzo con esa mano nerviosa de Isabel que sujeta el pañuelo y el guante, la falda ya ha sobrepasado el límite, ya roza al espectador recordando la historia de la entrada de la joven Reina en el palacio de su esposo Felipe II. Este último se enfrentaba a muchos cambios después de haber vuelto de Flandes entre finales del año 1559 y principios de 1560, y con él toda su corte. Nada más reconocer a su hermano, Don Juan, celebra en Guadalajara su boda con Isabel de Valois un 28 de enero. Con ella y su enorme séquito francés entró en la corte y se inició un espíritu más alegre y durante los años siguientes toda la vida cortesana giraría alrededor de su persona. Se había decidido provisionalmente que, mientras el Alcázar de Madrid fuese remozado, la corte se instalaría en Toledo, y allí fueron Don Carlos, Don Juan y Alejandro Farnesio a conocer a la Reina y a darle compañía. Venía la joven cansada y todavía completamente apegada a las costumbres de su tierra. Acababa de pasar los Pirineos, un camino que en estos crudos meses de invierno estaba en condiciones a veces dramáticas y su salud se había resentido. Con todo, su madre María de Medici reclamaba urgentemente un retrato de ella.
    Aunque al séquito de Isabel se había unido en Guadalajara una joven dama de honor italiana, Sofonisba Anguissola, que llamó desde el principio la atención en la corte por ser pintora y porque sería maestra de dibujo de la Reina, dicha dama por lo visto no pudo o no quiso hacerle en seguida tras su llegada un retrato de representación, un género nuevo para ella. Por otro lado, Antonio Moro que venía acompañando al Rey desde Flandes, y con esto por segunda vez pisaba tierra española, estaba ocupadísimo en pintar un retrato de Doña Juana, hacerle un segundo retrato a Alejandro Farnesio, después del que le había hecho en Bruselas en 1557, y además y ante todo, planeaba con el Rey la selección de los retratos que habían de formar la futura galería de retratos de El Pardo. Posiblemente también estaba terminando aún el retrato del “Rey en San Quintín”. El tercer pintor, Jooris van der Straaten – Jorge de la Rúa, que después sería gran favorito de la Reina Isabel, aún no había empezado a trabajar para la corte española. Se llamó pues a Sánchez Coello, al pintor de Don Carlos, para hacer este retrato deseado de Isabel de Valois. Este no era ningún desconocido para el Rey. Al confiarle el primer retrato de su nueva esposa, sin duda recordó que a aquel alumno de su retratista favorito Antonio Moro, ya lo había conocido en Bruselas, sabría también que había estado copiando junto a su maestro los retratos para la nueva Galería de la Reina Catalina en Lisboa, y tal vez lo tendría presente como el copista de los cuatro Condenados de Tiziano. Además, al visitar Felipe a su vuelta de los Países Bajos a Doña Juana en Valladolid, debió mostrarle ésta los retratos de Sánchez Coello de Don Carlos y de Don Sebastián. El Rey, con su buen ojo lo debió admirar y comprendería que este pintor ya no era sólo un alumno de Moro y un buen copista, sino que había ido desarrollando un arte muy suyo y que sería bueno darle trabajo en la corte.
    En este retrato de Isabel de Valois, se hace palpable cuánto se distancia Sánchez Coello de los retratos de su antiguo maestro Moro, y en esta ocasión parece que lo hace muy conscientemente. Si comparamos este retrato con el de Doña Juana de Moro de la misma fecha, vemos la diferencia tan grande que existe entre los dos pintores. Moro no trata en nada de acercar la figura severa y elegante de la Princesa al espectador, al contrario, la reserva todo lo que puede. Eso no sólo se expresa en que el cuerpo y la cara de la Infanta estén casi de perfil, como mostrando lo menos posible de su persona, sino también en que está despegada de todo lo que le circunda. Su cuerpo queda recortado contra el fondo de la habitación, bien visible sobre el suelo y bien alejada del plano que la separa del exterior. Del rostro adusto de la Princesa con sus fuertes rasgos no se escapa ninguna expresión que pudiese revelar sus sentimientos. Todo el retrato no tiene otro fin que mostrar la distinción de la dama, como miembro importante de la familia real, inmersamente distante de cualquier espectador.
    Antonio Sánchez Coello, sin duda, ha aprendido otra vez de Tiziano, como en su retrato de Juana de Portugal. Y esa vez posiblemente del retrato de la Emperatriz Isabel, que ya debió conocer de Bruselas: adopta de Tiziano la importancia del colorido, la manera de unir cuerpo y fondo, la idea de la ventana. Había comprendido que su afán de captar la realidad no estaba reñido con los valores estéticos observados en el gran italiano y que su aplicación era una forma de aliviar y embellecer la realidad sin tener que faltar a la verdad. En cuanto al formato del retrato de cuerpo entero sí sigue el modelo nórdico de Moro.
    Este retrato de la Reina, aunque era una muestra espléndida de su arte, que debió sentar junto con el de Don Carlos las bases del aprecio del Rey, no impidió que Isabel probara al poco tiempo, seguramente ya en Madrid, las artes de un próximo retratador, de Jorge de la Rúa, antiguo compañero de Sánchez Coello en Portugal y ducho especialista en trajes. Seguramente fue esta cualidad suya la que quiso aprovechar la joven Reina para mostrarse a su familia francesa en sus nuevos trajes. Por lo pronto la pintó en uno que trajo de Francia de damasco rojo, con manguillas de red a la marfileña.
    El caso de Sofonisba Anguissola, que también pintó a la Reina recién instalada en Madrid, fue diferente. Entre las dos jóvenes, la Reina y la dama noble italiana, su dama de honor, pintora y maestra de pintura, durante los meses en Toledo en los que la italiana acompañó y entretuvo a la Reina, se había creado una relación amistosa. Sofonisba, acostumbrada a darle clases a sus hermanas, parece que traspasó este celo y este cariño a la joven Isabel, estado anímico de la pintura que se refleja en su retrato de la Reina, que al mismo tiempo es el primer retrato cortesano de la pintora. Su primera obra que fue lógicamente el retrato de la Reina, su señora. La pinta a finales del verano de 1561 en Madrid, cuando ya las marcas de la varicela se habían borrado.
    Por una carta de Sofonisba del 16 de septiembre de 1561 a Pío IV y su contestación a la pintora, publicadas por Vasari, sabemos que un ejemplar de este retrato, por indicación del nuncio, fue enviado al papa, por lo que se deduce que el retrato fue pintado para éste. Pero parece más probable la afirmación de Ribera de que el Nuncio, al ver este retrato de la Reina, ya pintado – y encargado seguramente por los Reyes – le hablase al Papa de él y le encargase otro ejemplar a Sofonisba. De todas formas, el hecho de que aparezca el retrato en el inventario real hace ver que la pintora, antes o después, hizo también un ejemplar para los Reyes. Un retrato de cuerpo entero, hoy perdido se encontraba, después de la muerte de Felipe II, entre los grandes retratos de la familia real en la primera sala de la casa del Tesoro. Sólo existe de él en estos momentos, una copia de cuerpo entero, con cortina roja y paisaje, de Ruben y Taller, pero seguramente da una buena idea del original. Se sabe por otros ejemplos de la labor de Rubens como copista en España en 1603, que copiaba con exactitud y precisión.
    El paisaje del retrato de Sofonisba bien fue omitido en la descripción del inventario, o existían dos versiones una con y otra sin paisaje. Una copia anónima, que parece posterior, muestra a la Reina sólo con cortina y sin paisaje. Además, se conserva una versión de medio cuerpo , probablemente copia de Pantoja para la nueva Galería de El Pardo. Seguramente se basa en una versión corta de Sofonisba que le fue enviada al pintor en 1604 desde Valladolid junto con otros retratos que Felipe III se había llevado a esta ciudad y que fueron copiados para recrear parte de la quemada antigua Galería de El Pardo.
    El único original que poseemos del retrato de la Reina es un busto del mismo retrato , hecho en años posteriores, en la época genovesa de Sofonisba, a partir de 1580, ya que está firmado con el nombre de su nuevo marido “Sofonisba Lomellina Angissola P.”.
    Al Pintar Sofonisba el retrato de cuerpo entero de su Reina, Isabel de Valois, se encontró ante dos retratos recién hechos de Isabel, el de Antonio Sánchez Coello y el de Jorge de la Rúa , y también debió conocer algún retrato de la Reina por Clouet, que en sus retratos hace ver los rasgos no muy elegantes de la joven
    La pintora, sin embargo, ni expone la inestabilidad y fragilidad de la joven, como Sánchez Coello, ni pone el énfasis principal en sus reales galas como lo hace Jorge de la Rúa, tampoco sigue estrechamente la caracterización de Clouet. Su retrato obedece a pretensiones distintas. Ella misma, en la carta que acompañaba el ejemplar que enviaba al Papa el 16 de septiembre de 1561 desde Madrid, lo explica bien: intenta representar realmente una verdad amable y risueña, como la veía y sentía ella. Partía de un conocimiento de la Reina y de una simpatía personal que los pintores de cámara no podían sentir. Trataba dar una imagen completa de la Reina, de su encanto francés, distinto al de las damas de su entorno, de su alegría, de su manera de ser amable y cariñosa. Al mismo tiempo quería pintar un gran retrato de representación. Encuentra dos retratos entre los existentes que le pueden servir de base: uno recién hecho de Moro de la princesa Doña Juana en 1559 , que le debió interesar mucho por toda la manera de presentar a la figura apoyada en una silla y el otro de Tiziano de la Emperatriz Isabel de Portugal de cuerpo entero le debió inspirar por toda su composición: la postura de los brazos, la cortina, el paisaje. Del mismo modo Sofonisba coloca a Isabel, retirada del borde del cuadro y no cerca como Sánchez Coello; al lado de una silla, de modo que se vea por completo figura pero en vez de mostrar un ángulo desnudo de una habitación, como Moro, deja ver detrás de ella, a través del balcón, el paisaje con un gran cielo, como se ve desde el Alcázar madrileño. La sensación de profundidad aún aumenta por el doble cortinaje. Todo este mecanismo no se encuentra en ninguno de los cuadros del flamenco, ni en los existentes en el momento de Sánchez Coello. El paisaje abierto y los cortinajes drapeados, como se dijo, ya los había pintado Sofonisba en el retrato de familia de su padre y hermanos de Nivaa , pero además, elaborados para un retrato de representación, se veían no sólo en el retrato de cuerpo entero de la Emperatriz de Portugal de Tiziano, sino también en su retrato sedente de ella de 1548 , también habría podido ver distribuciones parecidas en la larga serie de retratos que había traído María de Hungría de Bruselas.
    Comparando estos retratos, que se conservan en distintas versiones, con el de Antonio Sánchez Coello, entendemos el especial carácter de nuestro pintor. Podemos ver que su retrato de Isabel de Valois con su figura muy cercana al espectador, casi frontal, con la falda recortada, al lado del retrato de la Reina atribuible al pintor Jorge de la Rúa, resulta sorprendentemente menos ceremonioso que el de Coello. Jorge de la Rúa pinta a Isabel de Valois girada hacia su izquierda, el rostro de medio perfil. La riqueza del traje con sus ostentosas mangas invade todo el retrato; el rostro poco expresivo, y también las manos, en cierto modo forman parte del gran ornamento de pliegues y rizos del traje que construye con la seda salmón adamascada y con su forro de razo blanco.
    Aunque Sánchez Coello también pone todo su afán en mostrar la categoría de la Reina por medio de la belleza y riqueza del traje, subraya la personalidad caprichosa de Isabel en vez de diluirla como Jorge de la Rúa. Este maestro de pintura, “Maestre Jorge” como le solían llamar, aunque debió jugar un papel muy importante como retratador de la Reina, comenzó, curiosamente, a introducirse en la corte con un cuadro de tema religioso. Su primer trabajo para Isabel de Valois fue una imagen de devoción que hizo estando la Reina todavía en Toledo en 1560. Y tuvo buena suerte, porque a Isabel le gustó tanto que la colocó en su cámara de dormir. Es la única imagen que aparece en su inventario desde que en 1564 constaran entre las cuentas de la Reina los asientos de pagos a cuenta de lo que se le debe a Jorge de la Rúa de obras para la Reina. Por lo visto, su comienzo en la corte con la imagen de la Virgen no le sirvió para adquirir mayor categoría en este campo. Sin embargo, su papel en la corte de la Reina Isabel como retratista debió ser muy considerable. Si Sánchez Coello recibió 435 ducados en total por sus servicios a Isabel, Jorge de la Rúa recibe por lo menos unos 960 ducados. Partiendo del hecho de que los precios para un retrato, una miniatura o una imagen de devoción eran relativamente fijos, trabajó más del doble para la Reina que el pintor de cámara: para un retrato tres cuartos, se solían pagar 30 ducados, para uno de cuerpo entero 50 ducados, para una imagen de devoción 40 más, para miniaturas unos 15 ducados.
    Sin embargo en las cuentas de Jorge de la Rúa sólo se mencionan las cantidades, nunca aparece una memoria del pintor especificando lo hecho. Después de morir la Reina en 1568 se le hace una liquidación final por la que resulta que se le debían todavía por un lado 700 reales de sus trabajos hasta 1566. Sumando, en total tenía en 1568 un crédito de 913 ducados. No queda claro si este crédito era la cantidad principal de lo que se le debía o si la cantidad recibida ya anteriormente era considerable. A estas sumas en todo caso aún habría que sumarle también lo que cobrara de 1560 a 1566, aparte de los 45 ducados que le dieron por la imagen de devoción para la Reina.
    Estos cálculos, aunque no completamente exactos, nos dan por lo menos una idea aproximada de la cantidad de sus obras para Isabel. Trabajó por lo tanto, como se dijo, por lo menos por la cantidad de unos 960 ducados, lo que dividido por la cantidad de 30 ducados que se cobraba por un retrato tres cuartos, daría 32 obras, es decir, en 8 años habría hecho para la Reina un promedio de 4 retratos anuales, que unido a las sumas que nos faltan, aún serían más. No sabemos si al fin, en 1568, se liquidaron las cuentas. Siguen apareciendo las cantidades correspondientes a lo largo del tiempo y no se sabe muy bien si se trata de una última justificación de las cantidades que los tesoreros gastaron o de deudas pendientes. Lo que sí, se puede explicar es que sin duda, entre los numerosos retratos que Rúa pintó para Isabel de Valois, tuvo que haber alguno o algunos de la propia Reina. El ejemplar aquí presentado es un retrato muy vistoso de la Reina Isabel de rojo, con mangas acuchilladas en círculos, abriéndose en una especie de abanico, existente en una copia de cuerpo entero, varios retratos de busto, y varios ejemplares recortados a tamaño tres cuartos. Entre ellos está el proveniente de la colección Bischoffsheim, hoy philipp, en Eindhoven, Holanda , atribuido a Antonio Moro, por Hymans, aunque no hay documentación que lo relacionaría con el pintor, ni recordaría el estilo de Rúa. Pero en este retrato del pintor Rúa, la Reina tiene la cara amable, sin estar abiertamente risueña. Es una cara que tiene los mismos rasgos básicos que conocemos de otros retratos suyos importantes, los de Clouet, Sofonisba Anguissola y de Sánchez Coello: los pómulos anchos, los ojos rasgados no muy grandes, la nariz robusta nada elegante, la boca bien dibujada. Está vestida con una riquísima saya de raso rojo adamascado con flores, ligeramente fruncido a una pletina frontal, fruncido que hace resaltar el brillo de la tela. La pletina está bordada en rojo, como las mangas y la parte superior del vestido, que además está adornada con botones, cada uno con cuatro perlas incrustadas. La postura de Isabel de Valois sigue el esquema habitual diagonal de los brazos. A la mano derecha, colgada con el pañuelo, le corresponde la mano izquierda elevada con los guantes. Esta mano enguantada, aunque apoyada con la punta de los dedos en el bufete, no descansa en él, está en vilo.
    Jorge de la Rúa como Sofonisba Anguissola da más espacio que Sánchez Coello, pero al mismo tiempo hace algo que ni Sánchez Coello, ni Rúa persiguen: el estilo peculiar que tiene la dama italiana de mostrar el rostro de la Reina Isabel de Valois de una forma bella, alegre y simpática. Con ello contrarresta la pompa del entorno. El rostro del retrato de Sánchez Coello muestra, en comparación con el de la pintora, una susceptibilidad algo triste y retraída, pero no sin cierto encanto, el de Rúa, más amable, algo sonriente, no dice mucho. Pero, frente al retrato de Sofonisba Anguissola , igualmente con gran aparato, el retrato de Sánchez Coello también resulta más íntimo, más concentrado en sí.
    Al fin y al cabo, se puede decir que para Sánchez Coello, la competencia de los dos artistas de la corte española debió ser difícil. Por segunda vez tuvo que experimentar que le disputaran un puesto junto a una dama real que, probablemente, él ya habría considerado suyo. Sin embargo, en estos años al servicio de la Reina, de 1560 a 1564, hizo una cantidad considerable de retratos, miniaturas e imágenes para esta maravillosa Reina española de origen francés poniendo de relieve la muy larga historia del retrato de corte y de aparato cuyos primeros ejemplos se encuentran en los retratos de los faraones del antiguo Egipto. Desde entonces hasta hoy, la producción de retratos de estado se ha desarrollado ininterrumpidamente. Esta noble continuidad puede quizás explicarse por la tendencia de las sociedades humanas a organizarse en jerarquías de riqueza, poder y rango, y a investir sus dirigentes de virtudes especiales, mágicas incluido. Esta tendencia garantiza que el retrato de corte y de aparato, que manifiesta ese poder y ese rango mediante mecanismos simbólicos, sea una presencia constante en la historia del arte.

    ADJOA NATHALIE KESSE

  • LE ROMAN LATINO-AMERICAIN: GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

    Une place à part doit être réservée au roman latino-américain, qui, après 1945, consacre l’Amérique Latine qui devient un continent littéraire à lui seul ; mariant les richesses sonores des langues espagnoles et portugaises aux profondeurs mythiques des civilisations précolombiennes et au fond indigène. Il réalise ainsi le vœu du poète nicaraguayen Rubén Darío (1867-1916 ) qui, dans chant de vie et d’espérance, avait affirmé sa foi en l’Amérique latine et son désir de la maintenir indépendante face aux Etats-Unis.
    A cela s’ajoute une critique sociale menée par des auteurs engagés le plus souvent dans les luttes politiques et sociales de leur pays. Il en est ainsi de l’écrivain guatémaltèque Miguel Angel Asturias
    (1899-1974 ), qui révèle les légendes du Guatemala et trace dans Monsieur le Président ( 1946 ), un réquisitoire contre la dictature. Le cubain Alejo Carpentier ( 1904 - 1980 ) n’hésite pas à se faire historien pour relater les révoltes des Noirs dans les Antilles et la confrontation entre la pensée magique des Noirs, dans le Royaume de ce monde (1949 ) et le siècle des lumières (1962 ). Il convient aussi de citer le Péruvien Mario Vargas Llosa ( né en 1936 ), le Mexicain Carlos Fuentes (né en 1928 ), disciple de Dos Pasos et de Faulkner, et le prolixe Brésilien Jorge Amado ( né en 1912 ).
    Deux écrivains retiennent encore l’attention par leur audace formelle et leur volonté de tenir la réalité sociale éloignée de leurs ouvrages pour mieux pénétrer les domaines du rêve, du mythe et du fantastique non moins réel : l’Argentin Jorge Luis Borges (1899 - 1986) et le Colombien Gabriel García Márquez (1928).
    Ce dernier précisément auteur de contes, journaliste, scénariste, Gabriel García Márquez est l’écrivain en langue espagnole dont l’excellente réputation scripturale révélée par son chef d’œuvre Cent ans de solitude ( 1967 ), met sur la scène mondiale, la marque de l’universalité et de l’originalité de la littérature latino-américaine contemporaine.
    D’une manière générale, son écriture est la transposition poétique de la réalité. L’univers littéraire dans lequel évoluent ses personnages et leur histoire - univers centré fondamentalement sur le lieu mythique de Macondo - provient de l’expérience existentielle de l’auteur en terre colombienne. Il convient de préciser que la plus part de ses écrits ont été mis en forme en exile, lors de ses nombreux voyages sur Rome, Paris, Barcelone, le sud des Etats-Unis et le Mexique. Gabriel García Márquez nous rappelle dans ses œuvres Aracataca sa ville natale, il nous fait revivre avec lui de vieux contes relatés par ses grands-parents, les troubles sociaux de son pays etc... Mythe et réalité s’unissent indissolublement dans l’œuvre de celui-ci. Mais parlant précisément de troubles sociaux de son pays qu’est la Colombie, nous ne saurions nous empêcher de toucher du doigt leur principale source créatrice : la dictature. Plusieurs grands romans latino-américains nous ont depuis trente ans, décrit avec force détails le monde hallucinant de la dictature « à l’américaine » : délation, exaction de tous ordres, assassinats, exterminations, disparitions même, bestialité, cupidité, abus sexuels, protections étrangères, soif maladive de pouvoir que finalement la solitude transforme en frustration. Cette réalité tragique, nous la retrouvons tout au long de El otoño del patriarca ( 1975 ) de Gabriel García Márquez mais sous la plume de l’auteur de Cien años de soledad, elle prend une dimension burlesque incomparable.
    Le patriarche est ici dictateur dans la grande tradition de l’Amérique latine. C’est un vieux général qui a entre « 107 et 232 ans ». Tyran méfiant et délirant, les structures minables de son pays arriéré le vouent à des aventures cauchemardesques que l’imagination non moins délirante de Gabriel García Márquez transforme en folles équipées drolatiques.
    Cocasserie, jaillissement incessant de trouvailles ruissellement de mots grossiers et pleins de puanteur d’égouts : on retrouve dans El otoño del patriarca, toute cette atmosphère de confusion, d’incohérence, de désordre ; reflet du chambardement social latino-américain que dénonce à juste titre notre auteur qui adopte une écriture de désordre, use d’un langage hyperbolique et kaléidoscopique d’où surgit un de nos sujet de recherche : El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez: « Une écriture du désordre ».
    Notre romancier ne se contente plus d’utiliser un langage fleuri, embelli qui met en scène la réalité, mais bien plus, il veut d’une nouvelle langue romanesque qui incarne la réalité elle-même. Du coup nous vient à l’esprit une question fondamentale formulée en plusieurs interrogations : Pourquoi Gabriel García Márquez écrit-il de cette manière ? Pourquoi son écriture est-elle une dramatisation du réel vécu ? Comment traduit-il par la langue, la réalité existentielle ?
    Pourquoi et comment le chaos de la vie quotidienne, le chaos de la réalité colombienne partant, celui de la réalité latino-américaine toute entière, se reflètent-t-ils sur l’écriture qu’utilise Gabriel García Márquez ?

    ADJOA NATHALIE KESSE

  • EL ESTADO Y SU PAPEL INTERNACIONAL

    Para explicar las competencias que los estados ejercen a nivel internacional
    es necesario que tengamos en cuenta dos situaciones diferentes. Por un lado ser actor o protagonista de las relaciones internacionales y por otro lado ser sujeto del derecho internacional. Son dos cosas distintas. Ser actor o protagonista de las relaciones internacionales sitúa la cuestión en el plano sociológico. Ser sujeto del derecho internacional sitúa la cuestión en el plano jurídico.
    Desde el punto de vista jurídico, El estado es sujeto originario y primario del ordenamiento jurídico internacional. Como tal, es sujeto necesario y pleno del derecho internacional:
    - Celebra acuerdos regidos por el derecho internacional
    - Dispone de cierto grado de representación en el exterior
    - Puede acceder a instancias internacionales para reclamar dichos por vía internacional
    - Puede ejercer ciertas competencias atribuidas por el derecho internacional
    - Tiene responsabilidad internacional en el caso de violación de una norma de derecho internacional que le impone una obligación.
    - Debe aplicar las normas del derecho de los conflictos armados en caso de participación en uno de esos conflictos.
    Desde el punto de vista sociológico y histórico, el concepto de soberanía definido al estado se presenta como una cualidad básica que adquirían ciertas colectividades políticas en la Europa occidental a la salida de la edad media es decir en los albores de la edad moderna. Podemos afirmar que, hasta el siglo XX no ha habido un sistema internacional global (hasta 1895-1905). Se pasa de un sistema de Estados Europeos a un sistema del mundo global. Luego vendrá la bipolaridad y la mundialización. El punto de partida se suele colocar en el siglo XVII, ya que se hunde el ideal de la cristiandad medieval en Europa. Europa hasta ese momento tenía el Sacro Imperio Romano-Germánico y el papado. Y ahí tenemos a dos instituciones que quieren la universalidad. Europa crea dos poderes, la religiosa y la civil. En Europa, a través de la cristiandad se inculca la diferencia (al Cesar lo que es del cesar y a Dios lo que es de Dios). Para comenzar, la reforma protestante ya rompe la universalidad católica, e incluso, mediante la reforma muchos príncipes se enfrentan al emperador. Si en el siglo XVI la reforma había roto muchas cosas, al inicio del XVII se da una ruptura total de donde comienzan a nacer los Estados europeos:
    - El principio de la razón de Estado: El bienestar del Estado justifica cualquier medio que se pueda utilizar para promoverlo.
    - El principio de equilibrio de Estados: Es el principio de equilibrio europeo. Cada Estado al buscar su beneficio, limita las aspiraciones de los demás Estados. Ello genera un equilibrio entre Estados que impide la universalidad, que no sólo alcance sus aspiraciones (es contrario al emperador y al emperio).
    El cardenal Richelieu es el que mejor explica este principio de equilibrio, y es el que mejor aplica el principio de Estado que dice “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, sin importar como recen, como comulguen.
    De esta manera comienza a emerger una Europa de Estados soberanos, que empiezan a considerar que no hay ninguna autoridad superior a ellos. Son Estados soberanos, que actúan de forma que se cumplan los intereses y que se consiga el equilibrio, lo que evita que mande exclusivamente uno. Ejemplo, lo que Francia hizo pensando en su beneficio, creó a otras dos potencias en Europa: Rusia y Prusia.
    El punto de llegada es la emergencia de un nuevo sistema internacional tras el hundimiento del sistema soviético. De hecho pasamos de la vieja sociedad internacional a la nueva sociedad mundial. La nueva sociedad mundial no es una simple sociedad de Estados, sino también trasnacional y humana.
    Desde una sociedad en la que las relaciones internacionales no tenían un carácter universal y planetario, a otra caracterizada por la mundialización y por la inmediatez de las interacciones. Desde una sociedad bipolar a otra definida en términos de unipolaridad / multipolaridad, afectando a la naturaleza del sistema político-diplomático.
    El proceso de expansión, conquista y colonización iniciado en el renacimiento e impulsado en el siglo XIX y XX, originó una sociedad universal y planetaria.
    Mayor complejidad y heterogeneidad de la sociedad internacional, especialmente a partir de la segunda Guerra Mundial : nuevas dinámicas, nuevos actores y nuevos conflictos. Sin embargo, la lógica estatal seguía imperando (directorio de grandes potencias-conferencia de Yalta y de Postdam, conferencia de San Francisco : ONU ), fortalecida sin duda por la Guerra fría y la técnica de la disuasión. Eso sí se pasa de un sistema multipolar (equilibrio) a otro bipolar (superpotencias y bloques). El funcionamiento del sistema bipolar oscurece los profundos cambios que se están operando pero también congelará los conflictos de orden étnico, religioso, territorial, salvo en determinadas zonas de la “periferia” del sistema. El derrumbamiento de uno de los bloques pondrá en el primer plano de las relaciones internacionales todos esos conflictos de amenazas.
    La vieja sociedad internacional se caracteriza por el protagonismo indiscutible del Estado, predominio del interés nacional, sistema anárquico atemperado por la idea de equilibrio de poder y por un cierto orden y el reconocimiento de ciertos intereses comunes; las grandes potencias aspiraban a dirigir el sistema internacional; supeditación del principio de justicia al principio de seguridad y orden; deshumanización de la sociedad internacional.
    A pesar de los cambios que se producen a lo largo del siglo XX, especialmente desde el final de la segunda Guerra mundial, los estados seguían operando con los viejos esquemas de la sociedad internacional. El sistema bipolar de la Guerra fría hacía que la sociedad internacional fuese enormemente resistente al cambio profundo en las relaciones internacionales, a menos que desapareciese la fractura Este oeste. Esto es precisamente lo que sucede. Emergen entonces con gran fuerza los nuevos actores, dinámica y conflictos.
    Como consecuencia del fin de un sistema jerárquico y predecible, autonomía de los actores internacionales y se incrementa de igual forma la percepción sobre la seguridad en sentido amplio. Hay mayor sensación de inseguridad y de impredecibilidad de los acontecimientos. La alteración de la noción de seguridad supone también una mutación en la naturaleza y distribución del poder. El estado observa que su papel no es claramente predominante en las relaciones internacionales; algunos actores hablan de un orden internacional post-westfalia (un orden que sustituye al sistema internacional que venía de westfalia ).
    Los problemas de estabilidad, seguridad e interdependencia precisan cada vez más del papel representado por los actores transnacionales. Pero también de la actuación de otros actores internacionales tales como las organizaciones internacionales.
    La lógica racional (razón de Estado) del interés nacional presentada en términos tradicionales ha sufrido profundos cambios como consecuencia de nuevas dinámicas y procesos:
    - La extensión de la democracia
    - La revolución en el ámbito de la información y de la comunicación.
    Estas mutaciones del sistema internacional elevan a un papel más representativo al individuo; la persona humana como sujeto activo de las relaciones internacionales. Ello paralelamente a un fenómeno de cuestionamiento de la legitimidad del Estado, pero también de la autoridad de organizaciones internacionales y de actores trasnacionales.
    Hablamos pues de una reubicación de la autoridad y de la legitimidad que se manifiesta a nivel de conformación de colectividades políticas subnacionales y también en la dirección de integración regional y de las organizaciones internacionales y supranacionales.
    La política del Estado está ahora más que nunca influida en su configuración por la presión que ejercen los grupos de presión, la sociedad civil, los actores trasnacionales, organizaciones internacionales, estados más poderosos, opinión pública, medios de comunicación.
    ¿Cuál será entonces el futuro del estado en este nuevo contexto internacional ?, este contexto internacional en el que los nuevos condicionamientos de la política de los estados, la erosión de las fronteras, la quiebra del principio de soberanía, las exigencias y limitaciones de los problemas globales, la interdependencia de la seguridad, las relaciones económicas internacionales y la globalización... son sólo algunos de los elemento que definen un nuevo orden internacional pero del que desconocemos su configuración y concertación entre los Estados y los nuevos actores internacionales distintos. La globalización de la economía supone que :
    - la producción se internacionaliza, especialmente con la acción de las empresas transnacionales.
    - Se acelera la liberalización comercial a nivel mundial (proceso OMC)
    - A nivel financiero, se constituye un mercado global de capitales.
    La globalización debilita el papel del Estado en las relaciones internacionales. Además, este proceso ha modificado la organización y funcionamiento de la empresa y el marco mismo de las relaciones laborales y de los recursos humanos. El papel del Estado sí es importante en cambio, en cuanto impulsor o obstaculizador en la economía global, aunque bien es cierto que la globalización económica no ha tenido los mismos efectos en unos estados que en otros. Entonces el proceso de integración económica global que se ha producido a partir de la II Guerra Mundial, y en particular desde el decenio de los ochenta, ha tenido en las empresas transnacionales uno de sus principales impulsores. La expresión “Empresas Transnacionales” alude a las actividades empresariales que se desarrollan en el territorio de dos o más Estados. En la actualidad se estima que existen unas 38.500 empresas con más de 250.000 filiales en diversos países del mundo. Nunca los verdaderos amos de la tierra fueron tan pocos y tan potentes, que están situados en la triada: USA, UE y Japón, pero la mitad de ellos tienen su sede en USA. Esta concentración de capital y poder se ha concentrado por las nuevas tecnologías. Así el objetivo de la globalización es la conquista de los mercados, no de territorios. Ahora bien, esta conquista lleva implicados una serie de destrucciones como industrias paro, precariedad, exclusión. Hoy en día hay 50 millones de parados en la Unión Europea.
    La influencia de las empresas transnacionales en la política interna, en las relaciones exteriores y en la inserción internacional de los países de origen y en los que acogen una de sus filiales es innegable, aunque se manifiesta de muy diversas formas. Las empresas transnacionales han apoyado y/o inducido golpes de Estado, cambios de gobierno o intervenciones foráneas - ejemplos clásicos son los ATT, empresa de telecomunicaciones de capital estadounidense, que fue nacionalizada por el Gobierno de Salvador Allende y presionó a favor de la intervención de la CIA y el golpe de Estado de Pinochet de 1973, y el de la bananera United Fruti Company, nacionalizada por el presidente de Guatemala Jacobo Arbenz, que logró que Estados Unidos respaldara el golpe de Estado de 1954 -, y han tenido efectos negativos sobre las economías nacionales y sus estrategias de desarrollo.

    ADJOA NATHALIE CHIYE KESSE

  • MECANISMO DE SEGURIDAD DE LA CEDEAO:CREACIÓN DEL ECOMOG

    La Comunidad Económica de los Estados del África Occidental (CEDEAO o ECOWAS en inglés) es una de las organizaciones regionales africanas más comprometidas en la prevención y gestión de conflictos. Desde 1990, cuando el Comité Permanente de Mediación y el Grupo de Control del alto el fuego (ECOMOG) fueron creados para Liberia, la CEDEAO se involucró plenamente en la restauración de la paz en África occidental.
    La CEDEAO es una organización regional de carácter inicialmente económico que nació del tratado de Lagos de 28 de mayo de 1975, para promover la cooperación y el desarrollo en todos los dominios de actividad económica y social, abolir, con este propósito, las restricciones comerciales, suprimir los obstáculos a la libre circulación de personas, bienes y servicios, y armonizar las políticas sectoriales regionales de sus 15 estados miembros: Benin, Burkina-Faso, Cabo Verde, Costa de Marfil, Ghana, Gambia, Guinea, Guinea-Bissau, Liberia, Malí, Níger, Nigeria, Togo, Senegal, Sierra Leona.
    El principal objetivo de la CEDEAO era la creación de un amplio mercado común oeste-africano, y la creación de una unión monetaria para el año 2004. Ésta última exigía la adopción de una moneda común (el ECO) por los países que no tienen el franco CFA como moneda nacional (Guinea, Gambia, Ghana, Nigeria y Sierra-Leona) en el año 2003 y la fusión del ECO con el Franco CFA. Cabe Señalar que los resultados obtenidos no responden a los propósitos originarios, en parte porque los países del África occidental de la zona Franco son miembros de la CEDEAO, pero su acción de integración se desarrolla en el seno del UEMOA (Unión Económica y Monetaria Oeste Africana).
    Existe en esta organización, un Fondo de Cooperación, Compensación y Desarrollo (ECOWAS Fund) destinado a la financiación de proyectos en los países miembros más pobres. Este Fondo se transformó antes del 30 de junio de 2002, en el “Banco de Inversión y Desarrollo de la CEDEAO” (BIDC), dotado de dos filiales: el Banco Regional de Inversión (BRIC) y el Fondo Regional de Desarrollo (FRDC). Además, forman parte de la CEDEAO las siguientes instituciones:
    • la Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno,
    • el Consejo de Ministros
    • la Secretaría Ejecutiva que dirige desde diciembre de 2001 un Secretario Ejecutivo (el señor Mohamed Ibn Chambas)
    • las Comisiones Técnicas y Especializadas (aduanas, industrias, transportes, asuntos sociales, etc.).
    Junto a sus objetivos económicos y comerciales, la CEDEAO asumió una dimensión política y militar. Ya en diciembre de 1989, cuando estalló la guerra civil de Liberia, nuestra organización poseía dos instrumentos de cooperación militar: el protocolo de no agresión del 22 de abril de 1978 que prohíbe cualquier uso de la fuerza armada entre los estados miembros, y el protocolo de asistencia mutua en materia de defensa, firmado en Freetown el 29 de mayo de 1981 y que completa al anterior. Su artículo 5 dispone la creación de un comité especial para el arreglo de los conflictos. Desde abril de 1990 hasta mayo del mismo año, el Comité Permanente de Mediación (EMSC de su sigla inglesa) es el que decide el establecimiento de una fuerza de interposición en Liberia . Así se crea el ECOWAS Monitoring Observer Group (Grupo de Observación Militar de la CEDEAO) denominado ECOMOG . Desde la cumbre de ministros de Asuntos Exteriores, de Defensa y Seguridad de los estados miembros, celebrada en Yamoussoukro (Costa de Marfil) del 11 al 12 de marzo de 1998 , la CEDEAO ha ido instrumentando progresivamente el ECOMOG para convertirlo en una fuerza definitiva de intervención y mantenimiento de la paz. Esta organización oeste africana instituyó una moratoria sobre la importación de armas ligeras durante la cumbre extraordinaria de Abuja (Nigeria) del 30 al 31 de octubre de 1998.
    El protocolo del ECOMOG como mecanismo de seguridad de la CEDEAO fue ratificado el 10 de diciembre de 1999 en Lomé (Togo), y autoriza toda acción dirigida tanto a la prevención y consolidación de la paz, como a su mantenimiento. Es un mecanismo de prevención, gestión y arreglo de conflictos que se construye progresivamente y que se enmarca en el capítulo VIII de la Carta de la ONU que tras la Guerra Fría, momento de mayor demanda de prevención y mediación de conflictos, ha ido descentralizando su responsabilidad en organizaciones regionales para la prevención, el restablecimiento y consolidación de la paz y la seguridad internacional.

    II.2 Composición y objetivos del ECOMOG
    El ECOMOG no es un ejército permanente que se despliega en los conflictos, sino una aportación militar de los países miembros de la CEDEAO, según las características de cada conflicto. Consta de contingentes con cascos blancos procedentes de los estados miembros de la CEDEAO que deben equiparles y entrenarles. Con el mecanismo, el Fondo Especial para la Paz es el que debe financiar las operaciones de mantenimiento de la paz. El comandante de la fuerza es responsable ante el Secretario Ejecutivo de la CEDEAO, a quien debe suministrar un informe. Después de tres meses de operación en el terreno, la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental se responsabiliza de la financiación y apoyo logístico de las tropas, a diferencia del sistema anterior al protocolo que otorgaba a los estados la entera responsabilidad de sus tropas. Cabe señalar que en la mayoría de los casos de operaciones emprendidas, los estados de la CEDEAO se benefician del apoyo logístico y financiero de los estados occidentales.
    Pero, a pesar de las numerosas actuaciones de la CEDEAO y de los acuerdos del alto el fuego alcanzados por su mediación, la violencia en África occidental sigue vigente. Al intentar extraer lecciones de los fracasos resultantes de los planes desarrollados para la paz y la seguridad en África del oeste, el entonces secretario ejecutivo de la CEDEAO, el señor Lansana Kouyate (1995-2001), ha creado con sus colaboradores, incluido el expresidente de Senegal Abdu Diuf, el Mecanismo de prevención, gestión y arreglo de conflictos, y mantenimiento de la paz y seguridad en África occidental. Se trata de un texto escrito, un documento que especifica la composición, los objetivos y el funcionamiento del ECOMOG, y que entró en vigor tras su ratificación el 10 de diciembre de 1999. Así, mediante la cooperación en materia de seguridad, se quiere instaurar un clima de paz previo a la lucha contra la pobreza. El teniente coronel Festus B. Aboagye lo expresa de la siguiente manera:
    • Prevenir, arreglar y resolver dentro y fuera de los estados en conflicto;
    • Mantener la paz y seguridad en la región de la CEDEAO;
    • Consolidar la paz y seguridad;
    • Cumplir con las tareas humanitarias y otras misiones de emergencia;
    • Proteger el medio ambiente y el patrimonio cultural;
    • Controlar los crímenes fronterizos y la circulación de armas ligeras.
    • A este propósito, los estados miembros deciden:
    • Recurrir a cualquier medio necesario para la conciliación, mediación, el arbitraje y otros métodos más para la resolución de conflictos;
    • Animar la educación para la tolerancia y la cultura de la paz;
    • Promover operaciones comunes en la diplomacia preventiva y el mantenimiento de la paz dentro de la CEDEAO;
    • Desplegar cuando sea necesario, una fuerza regional de mantenimiento de la paz.
    Además de su tratado constitutivo y su Comité Permanente de Mediación, el protocolo de no agresión, firmado en Lagos el 22 de abril de 1978, y el de asistencia mutua en materia de defensa, firmado en Freetown el 29 de mayo de 1981 son las herramientas de la comunidad. Pero, para que pueda actuar en perfecta legalidad, tiene que completar o adaptar a los nuevos conflictos internos ciertas disposiciones de los protocolos reservados a conflictos entre estados. Las disposiciones del capítulo X del tratado revisado de la CEDEAO (artículo 58), se adoptaron posteriormente en este sentido. Con este mecanismo, se especifica la composición, los objetivos y el funcionamiento del ECOMOG para llevar una lucha común contra los conflictos armados, las pérdidas humanas, el desplazamiento de poblaciones, la destrucción de infraestructuras, la proliferación anárquica y la circulación ilícita de armas ligeras que son fuentes de amenaza a la seguridad regional y el caldo de cultivo para los conflictos, el bandolerismo y la criminalidad transfronteriza.
    El mecanismo de seguridad de la CEDEAO tiene un sistema de observación y vigilancia y órganos capaces de circunscribir y neutralizar los conflictos nacientes. El sistema de observación está basado en la puesta en acción de un observatorio regional, descentralizado por zonas, y una célula de observación o de alerta rápida que es el centro de observación y vigilancia a nivel del Secretario Ejecutivo. Los despachos de observación de las zonas recogen toda la información útil en materia de paz y seguridad en la región y la transmiten al centro donde se registra y analiza, detectando todos los signos de degradación sobre las relaciones entre los estados miembros o sobre el entorno sociopolítico en el interior de los estados. Cuatro centros de observación fueron creados con sedes en Banjul (Gambia), Cotonou (Benín), Monrovia (Liberia) y Uagadugu (Burkina Faso). Para estos fines, se crearon dos instituciones más complementarias a la Comisión de Defensa y Seguridad: el Consejo de Sabios y el Consejo de Mediación y Seguridad.
    a) Consejo de Sabios: Inspirado en valores tradicionales africanos, lo constituyen personalidades eminentes de gran experiencia, procedentes tanto de la región como de otras partes del continente, e incluso del extranjero. Estas personalidades son reconocidas por el Secretario Ejecutivo, en colaboración con el Presidente en ejercicio de la CEDEAO. Utilizan sus buenos oficios y competencias para desempeñar el papel de mediador, conciliador y árbitro cada vez que se les llame para una situación precisa.
    :) Consejo de Mediación y Seguridad: En nombre de la comunidad, adopta medidas urgentes ante las situaciones de crisis. El consejo debe estar compuesto por nueve estados miembros elegidos por un periodo de dos años, entre los que deben estar presentes el estado que ejerce la presidencia y el estado saliente que la ejercía. El Consejo de Mediación y Seguridad puede deliberar en tres niveles diferentes: el comité de embajadores de los nueve estados miembros, la reunión de ministros de Asuntos Exteriores, Defensa e Interior y la cumbre de jefes de estado miembros del Consejo.
    c) Comisión de Defensa y Seguridad: Los diferentes órganos arriba mencionados pueden solicitar la opinión de la Comisión de Defensa y de Seguridad. La representación de los estados en la Comisión depende de la naturaleza de los interrogantes a discutir. Así, pueden representar a sus estados, los jefes del Estado Mayor de los Ejércitos, los responsables de la seguridad interior, los expertos del Ministerio de Asuntos Exteriores, los jefes del servicios de inmigración o de aduanas, los jefes de órganos de lucha contra el tráfico de droga y estupefacientes, miembros del servicio de seguridad fronteriza, etc. En todo caso, la Comisión de Defensa y Seguridad se encarga del examen de las cuestiones relacionadas con la defensa, y de la definición de las necesidades administrativas y logísticas de las operaciones de mantenimiento de la paz.
    En materia de mantenimiento de la paz, se establece que la CEDEAO organice misiones de intervención tanto política como militar en caso de conflicto armado. El instrumento militar de la CEDEAO es el ECOMOG, y lo constituyen contingentes nacionales designados, formados, equipados y organizados para poder desplegarse rápidamente. Es importante poner de relieve la supremacía nigeriana tanto en la composición de las tropas y el apoyo logístico del ECOMOG, como en los procesos de toma de decisión en las reuniones de la CEDEAO. Esto pone a los demás países miembros en una situación subordinada.
    La CEDEAO interviene para asegurar el mantenimiento de la paz y la seguridad en caso de conflictos internos. Así se estableció que la CEDEAO intervendría ante riesgos importantes de desastres humanitarios, amenazas a la paz y la seguridad de la región y una caída o una tentativa de caída de un régimen democráticamente elegido.
    Se estableció el procedimiento a seguir cuando se prevé la necesidad de una intervención. También se determinó la composición del ECOMOG, su estructura jerárquica, los papeles y atribuciones de su mandato, y la financiación de los medios logísticos y administrativos.
    Con el fin de corregir la percepción según la cual en sus operaciones anteriores la CEDEAO no habría previsto la suficiente asistencia humanitaria en sus actividades de mantenimiento de la paz, se estableció que en caso de conflicto o de catástrofe natural, la Comunidad interviniese con más fuerza y participase más activamente en las acciones que tiendan a aliviar los sufrimientos de poblaciones y a restaurar el transcurso normal de la vida.
    De acuerdo con la directiva de jefes de Estado y de Gobierno, y con las orientaciones de ministros de Asuntos Exteriores, Defensa e Interior y Seguridad, el campo de aplicación del mecanismo se amplió a cuestiones de seguridad. El mecanismo consta de propuestas pertinentes que responden a las preocupaciones de los dirigentes ante la circulación ilícita de armas ligeras y municiones, por una parte, y el aumento de la criminalidad transfronteriza, por la otra.
    Para combatir más eficazmente la proliferación de armas ligeras en la región, el Secretario Ejecutivo presentó la moratoria de Malí sobre la importación, exportación y fabricación de armas ligeras, así como el Programa de Coordinación y Asistencia para la Seguridad y el Desarrollo (PCASED) .
    Otra decisión importante fue la creación en el Cairo (Egipto) de una academia militar para la formación de unidades destinadas a operaciones de mantenimiento de la paz y la seguridad en el continente africano. En esta formación, los contingentes de mantenimiento de la paz adquirirán mejor conocimiento de sus responsabilidades. Además, esta estructura puede desarrollar tanto la gestión de las operaciones, como imponer sanciones a los miembros de las unidades, en caso de incumplimiento de sus normas y obligaciones.
    Desde el estallido de la guerra liberiana, se multiplicaron los conflictos y crisis sociopolíticas en la región oeste africana. Así, el estudio de los mecanismos de prevención, gestión y resolución de conflictos de la CEDEAO en esta región donde la estabilidad se evapora progresivamente, parece urgente. En consecuencia, mi primer objetivo es comprender las causas lejanas e inmediatas, así como los factores internos propios de cada zona en conflicto.

    ADJOA NATHALIE CHIYE KESSE

  • PERSPECTIVES RECENTES SUR LA CRISE DE L'ETAT AFRICAIN

    Le fait que l'Afrique traverse une phase critique de changement, n'est plus contesté aujourd'hui. Près de cinquantes années après les independences africaines, les africains se retouvent à l´échelon de depart. Les realités mondiales actuelles demontrent parfaitement que le continent est à la rescousse. On constate ici et là une forte tension destructrice entre les états et entre les peuples africains. Les guerres civiles assaiment le continent et spécialement l’Afrique occidentale au cours de ces dernières décennies: le Libéria, la Sierra-Leone, la Guinée-Bissau et la Côte d’Ivoire sont les exemples probants. Pourtant, la sous-région ainsi que le continent tout entier avaient, déjà, fait l’expérience des plus longs conflits de son histoire: guerre de libération en Angola et au Mozambique, vite muées en guerre civiles; lutte de libération nationale en Erythrée entre autres. Derrière les acteurs locaux, se cachent les puissances occidentales, ce qui rappelle le jeu des incendiaires extérieurs suscitant differents points de vu de la part des spécialistes en la matière.
    Pour Ouédraogo Dieudonné , L'Afrique de l'Ouest est probablement l'une des régions du monde où le brassage des populations a été le plus important au cours des quatre derniers siècles en raison de l'extrême mobilité de sa population. Selon les écrits sociohistoriques sur la région dont les premiers datent du Xème siècle, l'Afrique de l'Ouest a été pendant longtemps un espace de contacts et d'échanges socio-culturels entre les éleveurs nomades du nord et les agriculteurs sédentaires du sud. Certes, ces échanges étaient initialement limités à l'échelle régionale pour diverses raisons (voies et moyens de communication peu développés, pratique marginale de l'écriture, etc.) mais les peuples y vivant ont mis au point plusieurs mécanismes de régulation sociale au fur et à mesure que ces échanges s'intensifiaient. Ces mécanismes étaient d'autant plus efficaces qu'ils s'inspiraient d'une vision commune du monde, celle de l'animisme: spécialisation de certains groupes dans des métiers de complémentarité socio-économique (Mandé commerçants, Peulh éleveurs, Bozo pêcheurs, etc.) ; organisation de véritables réseaux de relations à plaisanterie et mise en place de systèmes de mariages entre lignages et peuples qui étouffaient ou tempéraient les conflits ; protection de l'étranger ; respect des différences culturelles dans les zones de contact où par exemple les premiers occupants de la terre, même militairement vaincus, conservaient leur pouvoir religieux qui était toujours reconnu par les vainqueurs ; et entretetien, à travers diverses légendes, de mythes fondateurs forçant ainsi la reconnaissance et la valorisation de tous . C'est sur ce fond pluriculturel et identitaire, subjectivé au niveau notamment des cultures populaires et pour cause de domination coloniale, qu'ont émergé la dizaine de nouveaux états indépendants francophones qui ont tout simplement hérité des colonies précédentes. Quoiqu'étant multinational de fait, de l'intérieur comme de l'extérieur, en raison du nombre relativement élévé des groupes ethno-linguistiques dont il a hérité et du caractère transnational de certains d'entre ces groupes, chacun de ces nouveaux etats a essayé, à partir des années 1960, de se transformer en État-Nation un et indivisible grâce à la mise en place de ses institutions républicaines (école, fonction publique, armée, etc.). L'offre des services publics (santé et surtout éducation et services culturels) y a joué un rôle clé avec les formidables résultats obtenus en la matière avant la crise économique des années 1980. Officiellement les différences d'appartenances ethno-linguistique et religieuse, en particulier entre citoyens, étaient donc occultées même si en réalité ces états n'ont pu survivre sans grandes déchirures nationalistes que parce qu'ils ont su justement les prendre en considération dans le partage du pouvoir politique, selon des logiques clientélistes, comme le note si bien Otayek : "les identités religieuses comme les identités ethniques ne se politisent que lorsque l'État les politise en les niant ou en les réprimant"
    Et donc, la crise économique qui perdure depuis le début des années 1980 en Afrique occidentale, a contribué au renforcement des particularismes et à l'exacerbation des clivages.
    Quand à Aminata Traoré, ancien ministre de la Culture et du Tourisme du Mali, elle demande directement dans son ouvrage conçu sous-forme de "lettre", au président français de laisser l'opportunité aux peuples africains d'assumer leur "devoir de résistance". "La démocratie peut-elle se passer de résistance, Monsieur le Président? Celle-ci doit-elle rester, en Afrique, dans les limites de la lutte pour le pouvoir local, sans référence à la nature prédatrice et, par conséquent, déshumanisante du système néolibéral ?", lance madame Traoré dans son ouvrage. "Dans vos démocraties euro-américaines, poursuit -elle, les hommes politiques sont jugés en fonction de leurs prises de position par rapport à tel ou tel enjeu économique, politique, juridique, et à leur engagement, les peuples étant souverains, même si le poids de la finance et des affaires tend à fausser cette règle du jeu. Rendez-nous, Monsieur le Président, le droit et la latidude de juger nos dirigeans en fonction des politiques économiques qu’ils appliquent. Pour l'auteur, la lecture et la gestion des réalités africaines sont le lieu d'un dangereux consensus entre les grandes puissances, les institutions internationales de financement et nos propres gouvernants, tous acquis au dogme néolibéral.
    Ces protagonistes de la libéralisation des économies africaines "ne tiennent pas à un éveil des consciences qui viendrait entraver la poursuite des réformes économiques et structurelles en cours depuis plus de vingt ans dans la plupart de nos pays. Pour Aminata Traoré, la politique du cas par cas, qui masque le caractère désastreux des réformes néolibérales en Afrique, est plus aisée.
    Toute critique de la pensée dominante est considérée comme de la frilosité, de la régression ou de la nostalgie, là où il faut, semble-t-il, être entreprenant, agressif et compétitif. Rapportant ce constat à la situation en Côte d'Ivoire, l'ancien ministre malien s'interroge s’il faut croire que les accords de Linas-Marcoussis et d'Accra III apportent davantage aux Ivoiriens que l'alternance politique aux Maliens, sans prise en compte des causes historiques et macro-économiques de la paupérisation de la Côte d’Ivoire. Elle demande ensuite au président français s’il sait que plus de clarté quant aux rouages, aux enjeux et aux desseins de ce système conférerait suffisamment de sens aux démocraties africaines formelles et transformerait les Africains, dont les Ivoiriens, en citoyens avisés, responsables de leurs choix, capables de contrôler, d'interpeller et d'influencer leurs élus.
    Aminata Traoré déplore toutefois que le poids de la pensée unique et la pression de la communautés des créanciers soient tels qu'il est hors de question d'interroger ces réformes qui, depuis les années 1980, sont en train de démanteler l'Etat, les systèmes de pensée, de production, de gestion et de distribution des biens et services. Pour elle, les africains auront fait un pas décisif dans le sens d'une coopération responsable et respectueuse des peuples d'Afrique le jour où l'Elysée et Matignon feront de la misère des pays du "pré carré" l'indicateur, par excellence, de l'état de la coopération française au développement. Ainsi, la classe politique africaine, quant à elle, sera plus crédible quand, au-delà des amitiés personnelles, elle osera questionner ce système économique et politique dépendant qui ouvre les mêmes plaies dans tous les pays d’Afrique, alternance possible ou pas. En ses termes, l'échec du modèle ivoirien, qui n'aurait eu aucune raison de déraper s'il avait réellement correspondu aux aspirations du peuple de ce pays, devrait interpeller sa classe politique. Elle indique que l'absence d'esprit critique est due au fait qu'en plus des grands groupes français qui ont besoin des économies africaines, les partis politiques ont également besoin du continent noir pour gagner les élections. Les relations personnelles entre chefs d'Etat servent aussi à financer les élections en toute tranquillité.
    Des dizaines de milliers d'organisations qui se réclament de la société civile sont sur le terrain et doivent généralement s'inscrire dans ce paradigme si elles veulent survivre, selon Aminata Traoré, ajoutant que les bailleurs de fonds sont globalement allergiques à l'esprit critique, de même que les gouvernants -- récompenses ou sanctions étant liées à la conformité de leurs actions aux intérêts du patronat français. Dans ce sens, aucun dirigeant africain, bien ou mal élu, n'a réussi, ces dix dernières années, à garantir à une majorité de ses concitoyens l'éducation, la santé, une alimentation saine et en quantité suffisante, et, surtout, du travail, notamment pour les jeunes,comme le résume l’auteur dans sa “lettre au président des Français”.
    Elle s'interroge ensuite si les populations africaines, particulièrement les paysans, les femmes, les jeunes et les enfants, peuvent continuer à payer pour des choix macro-économiques qui obéissent essentiellement aux intérêts des pays riches, qui se confondent souvent avec ceux des élites locales.
    Aminata Traoré dit au "président des Français" que lui ainsi que les autres autorités françaises ne traitent pas les Africains en égaux face à l'éducation, à l'emploi et aux revenus, ni face à la mort, comme l'atitude irrégulière de l'Etat français à l'égard des tirailleurs sénégalais, dont des milliers sont morts pour la France lors des guerres de 1914-1918 et de 1939-1945.
    En Côte d'Ivoire, comme celle-ci le souligne, les Forces nouvelles, les Patriotes et autres laissés-pour-compte du capital prédateur et marchand émergent, s'insurgent, tuent et s'entretuent parce que la forme de citoyenneté qui devrait leur permettre de revendiquer leurs droits économiques, politiques, sociaux et culturels dans le cadre de débats politiques sur la réalité des choix macro-économiques engageant leur sort est lent à se mettre en place.
    Pour Aminata Traoré, la crise ivoirienne ne se résorbera pas de sitôt, et les autres pays africains, apparemment calmes, ne sont pas à l'abri de la violence aussi longtemps que les africains ne s’imposeront pas le devoir de dissidence et de rupture par rapport aux réformes néolibérales.
    Ce défi, selon l'écrivain, interpelle en premier lieu les intellectuels et tous les acteurs de la société civile, qui souffrent de la désinformation quant aux conséquences profondes de leurs maux et du mépris subi.

    Selon Paul Collier par contre, la rebellion n’est pas liée aux circonstances objectives de mécontentement du moment où elle est causée par la faisabilité de la déprédation. Selon la version la plus cinique de cette téorie, la rebéllion puise ses motifs dans la cupidité parcequ’elle se produit lorsque les rebelles peuvent s’enrichire de la guerre. La seconde version est qu’elle se produit uniquement pour des intérêts économiques, lorsque les rebelles profitent de la guerre.
    Selon la version du mécontentement subjectif de la téorie de la déprédation, les rébelles sont motivés par des offenses imaginaires ou réelles, cependant ils ne survivent que lorsqu’ils s’enrichissent de la guerre. Les trois versions se recoupent en ce que les rebelles ne sont pas necesairement des héros qui luttent pour une cause courgeuse et la faisabilité de la déprédation engendre le conflit.
    Ainsi, les trois raisons peuvent s’unir en contraposition a la téorie du mécontentement qui est l’objet du conflit. En vertu de cette téorie, les rébelles sont des héros qui luttent pour une cause honorable, parce que l’intensité du mécontentement objectif justifie le surgissement du conflit.
    En réalité, peu importe que les rébelles soient motivés par la cupidité, peu importe qu’ils soient avident de pouvoir ou qu’ils soient mécontents. Ce qui provoque le conflit selon Paul Collier est la facilité de la déprédation.
    S'il est politiquement indecent d'emettre un jugement moral sur la manière dont les politiques africaines fonctionnent, nous devons quand même souligner avec Luc Reychler, le coût enorme d'un tel système de patronnage au niveau social, et économique. Un diagnostique serieux en ses propres termes suppose que l’on identifie le conflit par rapport à cinq aspects: les acteurs concernés, les litiges, la structure d’opportunité, l’interaction stratégique et la dynamique du conflit.
    1. Pour ce qui est de l’identification des parties et de leurs interrelations, il faut tout d’abord repérer quels sont les acteurs jouant un rôle dans le conflit et leurs interrelation qui peuvent varier au cour du conflit. Pour certains conflits, il y a deux parties, pour d’autres, ce nombre peut monter jusqu’à plusieurs centaines. Il faut ensuite trouver la base sur laquelle les parties mobilisent les gens, il faut déterminer leur engagement dans le conflit, la personnalité de ceux qui détiennent le pouvoir ou qui ont une influence, le rôle des institutions nationales, les relations avec les pays voisins, les relations Nord Sud, Este Ouest, le rôle de l’ONU, l’influence de la vente des armes, l’appuis extérieur à l’opposition, etc.
    2. Concernant les litiges, Luc Reychler souligne que les conflits sont la conséquence d’une asociation négative de parties concernées. Les principaux litiges qui en découlent peuvent être répartis en six catégories.
    - Les litiges sur la différente définition de la situation.
    - Les litiges concernant les intérêts.
    - Les litiges moyens-but.
    - Les litiges sur les valeurs.
    - Les litiges sur l’identité colective.
    - Les litiges irrationnels.
    Afin de comprendre le fondement et la dynamique du conflit, il ne faut pas seulement connaître la nature des litiges, mais il faut aussi tenir compte des aspects suivants:
    • Le nombre de litiges. La plupart des conflits sont en fait un cocktail de litiges qui peuvent s’influencer très négativement.
    • Les conflits asymétriques. Le caractère asymétrique est spécifique aux conflits internes en Afrique: une partie (le gouvernement) est forte et l’autre (les rebelles) est faible. C’est la lutte pour la reconnaissance, le dédommagement, la légitimité; en somme une lutte pour le pouvoir. La partie la plus faible peut vouloir à tout prix se légitimiser à travers une violence accrue.
    • L’escalade des litiges. L’ escalade du conflit n’est pas seulement liée aux moyens et aux stratégies mis en oeuvre, mais aussi à l’escalade des objectifs des parties concernées. Certaines parties ont bésoin du litige pour survivre.

    3. La structure d’opportunité fait référence au pouvoir, aux rapports de pouvoir des parties concernées et aux facteurs d’environnement favorable ou défavorable à l’usage de la violence armée. Le plus souvent, la sous-estimation de la puissance de la partie adverse est à la base de la décision de recourir à la violence armée. La violence tend à s’implanter dans un environnement politique d’états faibles et dans des états ayant une démocratie défectueuse. La plupart des états africains son relativement jeunes et n’étaient pas prêts pour la transition en états démocratiques et adultes. L’accès facile aux armes augmente toujours les risques de violence armée. L’environnement et le climat moral et politique est un autre facteur important. Une atmosphère de méfiance, de désespoir, avec peu ou pas de perspective d’avenir provoque la revolte. La pauvreté constitue un obstacle à l’apaisement des tensions sociales.

    4. L’interaction stratégique ou leadership et stratégie. Les populations s’engagent dans une lutte quand leurs chefs politiques et/ou militaires gonflent des petits conflits et raniment des sentiments de haine latents. Les dirigeants les plus avertis pourraient les convaincre des avantages d’une collaboration. Ce n’est surement pas le cas au moment de l’éclatement du conflit. La guerre survient quand les dirigeants essayent de résoudre les problèmes en incitant la population à la confrontation armée. Là où règne la violence, on se rend compte qu’elle avait été précédée par des fautes politiques graves de la part du gouvernement. Des décisions importantes ont été prisent de manière impulsive, et avec peu ou pas de concertation avec les groupes concernés, ou bien aucun effort ne fut entrepris pour tenir compte de leurs intérêts ou pour obtenir leur assentiment. Les occasion d’introduire une plainte, ou de rétablir les choses étaient limitées, et les expressions d’insatisfaction étaient réprimées; le resulta final se manifesta par la violence.

    5. Dynamique du conflit. Après avoir surmonté le seuil de violence, les éfforts doivent se concentrer sur la pacification (peace-making) et sur le maintien de la paix (peace-keeping). Les hommes de paix ont pour mission de mettre fin à la violence et de trouver un compromis politique car dans tout les cas, ce qui conduit à la violence a toujours été l’ échec de la volonté de transformation positive du conflit.
    La crises politiques concernent des problèmes qui exigent une solution politique et qui se rapportent à l’efficacité et à la légitimité du système politique. Ce sont ces crises qui surgissent les premières. Les crises de sécurité se rapportent à des problèmes qui requièrent généralement une approche policière ou militaire. Cela concerne la sécurité physique des citoyens, la défense des frontières ou le fait d’empêcher que le conflit ne s’étende géographiquement.

    L'echec de l'Etat est donc selon toutes ces explications, l'aspect le plus grave de la crise en Afrique contemporaine. C'est l'absence d'un instrument pour absorber les chocs qui secouent le continent qui explique la crise actuelle. Le phénomène de l’exclusion social etant mi en exergue, ce serait cependent une erreur de croire que tout ces conflits sont du a la diminution des ressources naturelles. Nous sommes ici confrontés a une crise des structures sociales et des autorités qui perpetuent ces guerres et ces conflits. Sans aucun doute et peut-être plus fondamental encore, c'est la crise de l'état en tant qu'instrument de gouvernance qui est en cause, en un mot, c' est l'échec des institutions et des dirigeants politiques entre autres, qui devraient conduire au changement et prevenir ces violents conflits, qui aujourd'hui devient apparent.
    L'objectif de la présente contribution est de comprendre d'un premier abord, l’origine du conflit de ces dernières decenies en Afrique occidentale dans le cas spécifique de la Côte d’Ivoire. Proviendrait-il du phénomène de l’exclusion social enraciné spécialment dans les différents pactes coloniaux et ses postérieurs engencements connotant l’histoire de la Côte d’Ivoire? Pour l’analyser il conviendrait dans une première approche, de comprendre les fondements historiques du conflit ivoirien. Ensuite il serait enrichissant de comprendre les raisons qu’avancent les acteurs politiques, leurs différentes idéologies selon la division ectuelle du pays: l’idéologie du nord et celle du sud. En transitant par l’influence du procesus démocratique international des années 90 dans l’accélération de l’ouverture complète de la brèche conflictuelle ivoirienne, il conviendrait d’accorder une importance spéciale aux différentes connections transnationales, dans une perpective à long terme de construction d’une communauté politique sur des bases beaucoup plus inclusives et durables. Enfin pour cette première partie de notre thèse, nous aborderons les initiatives nationales, regionales et internationales chantant à l’unisson dans l’optique de la résolution pacifique du conflit ivoirien.
    Quelles solutions l’état de Côte d’Ivoire doit-il apporter à la dialectique de l’héritage précolonial et de l’héritage colonial alourdi du poids de la crise actuelle? Cette question nous conduit à la seconde alternative dans l’objectif de cette thèse, d’apporter sa petite pièrre à l’édifice de construction de la paix en Côte d’Ivoire. Dans cette seconde partie de nos recherches, nous essayerons en quelques sortes, de construir des idées qui tenterons de dementir la thèse de Réné Dumond selon laquelle, l’Afrique, partant, la Côte d’Ivoire serait mal partie. Autrement dit, la Côte d’Ivoire partant l’Afrique tout entière serait-elle réellement mal partie? Pour y parvenir, nous reconduirons les idées de notre auteur bourkinabé Ouedraogo Dieudonné cité ci-dessus ainsi que celles de bien d’autres ecrivains non africains tels que Marcel Mauss . Ainsi, nous nous baseront sur ce fond pluriculturel et identitaire, subjectivé au niveau notamment des cultures populaires et pour cause de domination coloniale: organisation de véritables réseaux de relations à plaisanterie et mise en place de systèmes de mariages entre lignages et peuples qui étoufferaient ou tempéreraient les conflits ; protection de l'étranger; respect des différences culturelles dans les zones de contact où par exemple les premiers occupants de la terre, même militairement vaincus, conserveraient leur pouvoir religieux qui serait toujours reconnu par les vainqueurs ; et entretiendrait, à travers diverses légendes, de mythes fondateurs forçant ainsi la reconnaissance et la valorisation de tous.
    Il est nécesaire d’adopter en Afrique occidentale une conception de la “sécurité” qui dépasse les considérations purement militaires et qui inclue touts les aspects (politiques, économiques et sociaux) relatifs à la survie de l’individu et de la société. Selon le document de Kampala, “la sécurité nationale doit être conçue en termes de sécurité du citoyen à vivre en paix, de satisfaction de ses bésoins fondamentaux, de liberté politique et de protection des droits humains .” Car en fin de compte, ce n’est qu’en repensant la démocratie et le devellopement sur des bases entièrement nouvelles, compatibles avec la culture et la civilisation africaines, que les africains pourront véritablement prendre en charge leur propre sécurité.

    ADJOA NATHALIE CHIYE KESSE

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